
El diario El Mundo, está cubriendo de esta forma esta noticia que está en pleno desarrollo:
Equipos de EEUU, Japón y Reino Unido han acudido al rescate de los siete tripulantes de un batiscafo militar ruso atrapado desde ayer a 190 metros de profundidad en aguas del Pacífico. La nave tiene reservas de aire y electricidad para menos de 24 horas. Nueve buques rusos desplazados a la zona del naufragio han logrado engachar el submarino y lo arrastran hacia un banco de arena, informó la Flota del Pacífico de Rusia. El jefe adjunto del Estado Mayor de la Flota Rusa, Vladímir Pepeliayev, consideró "prematura" la confirmación del remolque del batiscafo hacia una zona segura. Al parecer, el sumergible, de 13,5 metros de longitud y 5,7 de ancho, se enganchó en unas redes de pesca en el fondo del mar cuando hacía una inmersión de rutina a unos 100 kilómetros al sur de la ciudad Petro-Pávlovsk de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia. La profundidad en que se encuentra atrapado el sumergible hace imposible que sus tripulantes puedan abandonarlo por sus propios medios. A bordo del AS-28, la temperatura es de apenas cinco grados centígrados, pero sus tripulantes están provistos de trajes térmicos. "Según los últimos cálculos de los especialistas de la Flota y después de consultar con la tripulación se ha llegado a la conclusión de que en el batiscafo AS-28 queda aire para un día", declaró el portavoz de la Armada rusa, capitán de navío Igoer Digalo. Además, la Marina de Guerra de EEUU enviará una pequeña embarcación sumergible no tripulada, un "Super Scorpio" equipado para cortar cables de acero de hasta 2,5 centímetros de grosor. "A petición de la Marina rusa, estamos preparando el despliegue de un equipo de la Unidad de Inmersión Profunda para ayudar", indicó un comunicado de la Flota del Pacífico de EEUU. El sumergible y su equipo de técnicos volarán desde San Diego (California) hasta Petro-Pávlovsk a bordo de un avión militar de transporte C-5. El comunicado recordó que EEUU y Rusia participan en un organismo internacional para coordinar la ayuda a tripulaciones de submarinos atrapados en las aguas, y que ambos países participaron en unos ejercicios de rescate en la costa italiana, en junio pasado. También Japón ha acudido al auxilio del AS-28. Para ello, ha enviado cuatro naves en lo que supone la primera expedición de la armada nipona fuera del archipiélago. Los refuerzos japoneses, que incluyen un sumergible de rescate, tardarán unos tres o cuatro días en llegar la zona. "El único problema es que el barco de rescate (japonés) llegaría a la zona donde se encuentra el batiscafo ruso en la mañana del 8 de agosto", dijo el comandante en jefe de la Flota rusa del Pacífico, almirante Víctor Dmítriev. Por su parte, Reino Unido ha enviado un vehículo submarino Escorpio, según informó un portavoz de la Embajada británica en Moscú. La nave ha sido ya cargada en un avión de transporte de la Fuerza Real Aérea C-17 en el aeropuerto de Prestwick (Escocia), y está prevista su llegada para mañana a las 17.00, hora local (10.00 hora chilena a Petro-Pávlovsk. El inevitable recuerdo del Kursk. Dmítriev ha indicado que no se descarta la posibilidad de utilizar otro batiscafo, similar al AS-28, en la operación de salvamento. La Armada cuenta con cuatro batiscafos como accidentado, que fueron diseñados para rescatar 'en seco' a las tripulaciones de los submarinos de guerra y que se conocen como 'proyecto Priz'. Este tipo de batiscafos fue utilizado sin éxito en las labores de rescate del submarino nuclear 'Kursk', que se hundió el 12 agosto de 2000 en el mar de Barents, naufragio en el que murieron sus 118 tripulantes. Una deformación en la escotilla del 'Kursk' impidió entonces el acoplamiento del batiscafo de rescate. El AS-28, que entró en servicio en 1989, tiene una autonomía de navegación de 21 millas náuticas (poco más de 38 kilómetros), puede sumergirse hasta 1.000 metros de profundidad y mantenerse en estado de inmersión hasta 120 horas. Una comisión especial del Estado Mayor General de la Marina de Guerra, encabezada por el vicecomandante en jefe de esta rama de las Fuerzas Armadas de Rusia, almirante Mijaíl Zajarenko, viaja ya desde Moscú a la zona del naufragio para esclarecer sus causas.


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