En una nueva y polémica medida, que confirma el avance de Venezuela hacia el "socialismo del siglo XXI", el presidente Hugo Chávez ordenó a efectivos de la reserva militar supervisar en las calles del país el cumplimiento de la lista de precios establecida por el gobierno para evitar aumentos en los importes de decenas de productos de primera necesidad. Unos 130 reservistas uniformados ya vigilan los negocios de la región de Caracas y otros 460 lo hacen en el resto del país, según informó ayer el diario venezolano El Universal . Junto con fiscales del órgano de defensa del consumidor de Venezuela, los reservistas ya cerraron por lo menos 14 negocios en la capital en las últimas dos semanas. El gobierno de Chávez impuso controles de precios a decenas de productos desde 2003, como parte de las regulaciones y las profundas reformas que ha puesto en marcha en el marco de su "revolución socialista". En los últimos meses, el mandatario reforzó su política de control de precios, al amenazar con estatizar supermercados, bancos, clínicas privadas y otras empresas que violen las regulaciones. La decisión de sumar reservistas al control de precios se agrega a otras polémicas medidas del mandatario, como la nacionalización de los sectores de la electricidad, las telecomunicaciones y el petróleo, y la expropiación de más de dos millones de tierras que el gobierno considera "improductivas". Chávez, en el poder desde 1999, también ha generado nerviosismo entre muchos venezolanos, con sus planes de reformar la Constitución para instalar la reelección presidencial indefinida. Los reservistas entraron en acción por primera vez hace diez días, cuando recorrieron negocios vestidos de verde en los barrios de Antímano y La Vega, en Caracas. Su trabajo provocó tensión en La Vega, donde las inspecciones terminaron en empujones y algunos golpes entre los militares y propietarios de locales que no permitirían que se llevaran sus mercaderías. En total, los inspectores que acompañaban a los militares cerraron 14 comercios en ese barrio, acusados de violar el control de precios de la carne, los huevos, el pollo, el azúcar, el café y el aceite.
El control de precios apunta a frenar la creciente inflación, pero ha producido escasez de esos productos básicos, que han desaparecido de las góndolas durante semanas. Según el gobierno, la escasez se debe al acaparamiento y a la especulación. Pero los empresarios se quejan de que los precios regulados están muy por debajo de los costos de producción (y de la inflación) y de que no les dejan ningún margen de ganancia, por lo que prefieren no comerciarlos. En medio de esta polémica, Chávez aprobó en febrero pasado una controvertida ley contra el acaparamiento y la especulación, que permite a las autoridades ocupar establecimientos que produzcan o vendan alimentos y que violen los precios regulados. La ley contempla como sanciones posibles el decomiso de los productos sometidos a control de precios, el cierre temporal de los establecimientos y hasta su nacionalización.


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