martes, julio 05, 2005

Cómo negocian en secreto agentes de EE.UU. y los rebeldes iraquíes

El gobierno de Estados Unidos está intentando iniciar una negociación con la resistencia en Irak y ya se realizaron dos reuniones "cara a cara" el 3 y el 13 de junio en un pueblito al norte de Bagdad bajo la protección de los líderes tribales sunnitas de la zona. Los contactos con la resistencia iraquí fueron admitidos por el propio secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, el premier británico, Tony Blair, y por la poderosa Organización de Ulemas de Irak (OUI) que representa a los máximos líderes religiosos sunnitas. Las primeras informaciones aparecieron la semana pasada en el diario Sunday Times de Londres y ahora se conocen los detalles de esta negociación que de profundizarse podría cambiar radicalmente la estrategia estadounidense en Irak al aceptar que está frente a un enemigo organizado con capacidad de infligir una gran cantidad de bajas con el que tiene que llegar a algún tipo de acuerdo político, incluida la retirada.Del primer encuentro del 3 de junio se sabe muy poco. Ocurrió cerca de Bagdad y fue sólo la aceptación de enviar representantes importantes a la segunda reunión que se realizó el 13 de junio en la casa del jefe tribal del pueblo de Balad, a 65 kilómetros al norte de Bagdad. Hasta allí llegó al mediodía un convoy de cuatro vehículos artillados Humvee y otros dos carros de combate. Los que entraron al lugar fueron un oficial de alta graduación del ejército, otro oficial de inteligencia (presumiblemente de la CIA), un civil representante del Congreso y un funcionario de la embajada estadounidense en Bagdad. Cuando los estadounidenses llegaron a la casa se encontraron con un grupo de más de una docena de hombres entre los que había representantes de cuatro grupos prominentes de la resistencia iraquí, dos de ellos vinculados a la red terrorista Al Qaeda, aunque no había ninguno relacionado directamente con el líder de esa organización en Irak, Mussab al-Zarqawi. De acuerdo a uno de los jefes tribales que estuvo allí, en la reunión había líderes del grupo Ansar al-Sunna, donde se cree que operan varios mujaidines entrenados en los campos militares que Osama bin Laden había construido en Afganistán. Junto a éstos estuvieron también integrantes del Ejército Islámico de Irak, una organización shiíta modelada al estilo de Hamas y Hezbollah conocida por haber asesinado al periodista italiano Enzo Baldoni en agosto del año pasado; el Ejército de Liberación Iraquí, un grupo armado por ex oficiales del ejército de Saddam Hussein y que se dio a conocer por primera vez el 15 de julio de 2003 con un coche bomba en Bagdad; y miembros de la organización Jaish Mohammed que toma el nombre de un grupo que lucha en Pakistán por la independencia de Kashemira. Y otros dos grupos muy poco conocidos: Thawarat al-Ishreen y la Shura del Consejo de Mujaidines.De acuerdo a lo relatado por el jefe tribal sunnita y por extractos de un memorando de lo ocurrido en la reunión que circuló por el Congreso estadounidense, la reunión fue tensa y en un momento los rebeldes iraquíes amenazaron con abandonar el lugar. "Los americanos empezaron a hacer preguntas que evidentemente tenían la intención de obtener información de inteligencia. Y esto, disgustó mucho a los mujaidines", explicó el jefe tribal. El encuentro duró al menos dos horas y se consumieron varias rondas de te con menta muy dulce y dátiles. Los rebeldes expresaron una sola demanda clara que fue la de "un plan claro y una fecha precisa de retirada de las tropas estadounidenses". No hubo ninguna respuesta del lado americano. El presidente George W. Bush expresó varias veces que "no vamos a dar ninguna fecha de retirada porque eso beneficiaría al enemigo". Uno de los estadounidenses preguntó a los rebeldes si podrían llegar a estar interesados en una amnistía general para los presos en manos de los marines a cambio de un cese al fuego. No hubo respuesta por parte de los iraquíes. "En general, el tono de los americanos fue de gran arrogancia y de amenazas, pero los iraquíes no se dejaron provocar. A lo sumo se producían largos silencios y se pasaba a otro tema", explicó el jefe tribal a un reportero iraquí que escribe para la prensa británica.John Pike de Globalsecurity.org, un sitio líder de Internet especializado en temas de defensa interpretó el encuentro como "una evidencia de que las tropas estadounidenses saben que no pueden ganar esta guerra sin acabar con una buena parte de la población iraquí y que necesitan llegar a algún tipo de negociación…De todos modos esto puede llevar años".Sabah Kathim, el portavoz del Ministerio del Interior iraquí, interpretó el encuentro como un intento por aislar al grupo de Mussab al Zarqawi. "Los americanos quieren acelerar las conversaciones con los rebeldes, intentan negociar con los nacionalistas y ex saddamistas para aislar a la gente de Al Qaeda, a los extranjeros que se vienen a inmolar acá", dijo.El encuentro terminó con el acuerdo de volver a reunirse. Pero los rebeldes demandaron que para que se materialice esa nueva conversación deberá estar presente un representante de las Naciones Unidas.

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