Republicanos y demócratas luchan encarnizadamente en las horas finales de la campaña de las legislativas de mañana. Los sondeos indican que el Partido Republicano, que domina las dos cámaras del Congreso, retrocederá en todos los campos, y podría incluso -aunque el empate en varias competiciones por el Senado impide las predicciones- perder el control del Capitolio, que mantiene desde 1994. Los demócratas tienen el viento a favor incluso en Estados conservadores en los que Irak y otros desastres para el partido en el poder predisponen a los votantes hacia el cambio.
"Norte, sur, este y oeste; ciudades, pueblos y zonas rurales: los votantes responden a diferentes estímulos, y ninguno de ellos es bueno para el partido en el poder". Según el analista Charlie Cook, que llama la atención sobre el hecho de que los republicanos tengan que estar dedicando energías, tiempo y dinero a lugares como Idaho, Kansas, Nebraska y Nevada, "los republicanos deberían considerarse afortunados si pierden sólo de 20 a 25 escaños en la Cámara y cuatro o cinco en el Senado".
Los 435 escaños de la Cámara se renuevan cada dos años, y los demócratas necesitan ganar 15 para tener la mayoría. Un tercio de los cien senadores se somete a las urnas cada dos años; los republicanos se quedarán sin el control del Senado si pierden seis escaños. Siempre que el partido en el poder acude a unas legislativas en el sexto año de mandato presidencial retrocede; en esta ocasión se suma el rechazo explícito de más de la mitad del país a la guerra de Irak y la sensación, en dos de cada tres norteamericanos, de que las cosas no van en la dirección adecuada. Eso no quiere decir que todos van a votar a los demócratas -la participación es siempre menor que en las presidenciales, y el diseño de los distritos no facilita que cambien de color- pero sí da una idea de los poderosos factores que coinciden a favor del cambio. En las 36 elecciones a gobernadores que se celebran, además de las legislativas, la marea favorece también a la oposición; por primera vez desde hace 12 años, más de la mitad de los gobernadores -ahora hay 28 republicanos y 22 demócratas- podrían ser demócratas.
Según The New York Times, líderes republicanos que consideraban un resultado óptimo la pérdida de 12 escaños en la Cámara "asumen ya que pueden perder al menos 15". La batalla por el Senado, añade el diario, "es más fluida". Por eso se han intensificado las campañas en televisión en Misuri, Virginia y Montana en donde los candidatos están empatados.
Un esfuerzo gigantesco
El esfuerzo de la infantería de ambos partidos es gigantesco: los republicanos han lanzado su Proyecto 72 Horas desde ayer y los demócratas, estimulados por los sondeos, derrochan también dinero para la publicidad televisiva y medios humanos para llegar al votante. Según un sondeo de la cadena de televisión NBC y el periódico The Wall Street Journal, la impresionante cifra del 47% de los votantes registrados han sido contactados por los candidatos
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