Día que pasa, es más evidente la política oficial tendente a la prórroga del presidente Evo Morales en la primera magistratura de la nación, al punto que uno de los dirigentes del Movimiento al Socialismo no tuvo rubor en afirmar, el pasado lunes, que esta organización pretende tener a su líder en el Palacio de Gobierno por espacio de cinco décadas o inclusive un lapso de tiempo superior. En tal afán, que a todas luces se inspira en la línea trazada por Hugo Chavez en Venezuela, y a la que Rafael Correa trata con denuedo de adherir en Ecuador, la reforma constitucional aparece como el mecanismo conducente a darle legalidad, en virtud de su pretendido carácter originario y plenipotenciario, a lo que deben añadirse, una por una, las iniciativas de proveer gratuita y masivamente de documentación de identidad personal en el área rural, merced a la cooperación venezolana, precisamente; incorporar al electorado a los ciudadanos que hubiesen cumplido los 16 años de edad; plasmar un sistema de votación para los bolivianos emigrados al exterior, a través de las embajadas y consulados del país y no así de la Corte Nacional Electoral; designar "delegados" presidenciales para las prefecturas de departamento y crear, en fin, una red de medios de comunicación afines al esquema en función de poder al término de la Asamblea Constituyente, más allá del plan en marcha --nuevamente con la ayuda antes referida--, de instalación de radioemisoras en el mismo ámbito campestre, que, de forma sistemática, se vienen llevando a la práctica sin dejar de develar el objetivo que persiguen, sin embargo de que hay quienes creen que sólo se trata de medidas de distracción ante la sucesión incidental de la labor gubernativa en sí.
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