Al comenzar ayer en Brasil su primer viaje a América latina, Benedicto XVI reiteró con fuerza la firme condena de la Iglesia Católica al aborto y afirmó que los políticos católicos que apoyan esta práctica se autoexcluyen de la comunión, al recordar que la doctrina expresa el respeto a la vida y a la individualidad humana “desde el primer momento”. No bien llegó a Brasil, el Papa llamó a un “fortalecimiento de la identidad cristiana, promoviendo el respeto de la vida desde el momento de su concepción hasta su declive natural, como exigencia propia de la naturaleza humana”. Las palabras del Papa se sumaron a otras declaraciones que hizo poco antes a los periodistas que lo acompañaban en el avión que lo trajo hasta aquí desde Roma.
El traslado en el papamóvil al monasterio, donde lo esperaba una multitud
Al tocar una cuestión más que controvertida, cuando el Pontífice fue consultado acerca de la supuesta excomunión que algunos obispos mexicanos habrían aplicado a legisladores que hace un mes votaron para legalizar el aborto en la Ciudad de México, contestó que “sí”, que la apoyaba. Poco más tarde, sin embargo, el padre Federico Lombardi, vocero del Vaticano, precisó que el Pontífice no intentaba excomulgar a nadie, sino que en realidad los políticos que votan a favor del aborto no deberían recibir el sacramento de la comunión. “La acción legislativa en favor del aborto es incompatible con la participación en la Eucaristía… Los mismos políticos se excluyen de la comunión”, señaló Lombardi.
La llegada del Pontífice ocurrió en una jornada gris y lluviosa -para algunos, la más fría del año en Brasil-, y en un clima de poco fervor popular en comparación con las cuatro veces que estuvo aquí su predecesor, Juan Pablo II. El objetivo principal de este viaje de cinco días de Benedicto XVI, el más largo de su pontificado y el primero al continente donde vive más de la mitad de los católicos del planeta, es inaugurar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Celam), el domingo. Más allá de que es una prioridad para el pontífice alemán y la Iglesia Católica la defensa de la vida desde la concepción, sobre todo en momentos en que en muchos países de América latina se avanza hacia la legalización del aborto, un debate abierto también en Brasil, son muchos otros los temas que enfrenta en este viaje. Tanto es así que, en la misma conferencia de prensa que dio en el avión, se manifestó muy preocupado por la creciente influencia de las "sectas" pentecostales. "El avance de las sectas significa que existe una sed de Dios" y que la misión de la Iglesia y de los católicos es "ofrecer su testimonio para todos juntos encontrar el camino que ofrezca unas condiciones de vida más justas a estas personas".
No hay comentarios.:
Publicar un comentario