lunes, septiembre 22, 2008

El primer ministro israelí anuncia su dimisión y desea suerte a su sucesora

Se acabó. El cadáver político llamado Ehud Olmert, que se arrastraba en las últimas semanas perseguido por diversos casos de corrupción, ha anunciado esta mañana su dimisión. La crónica de una muerte política anunciada hace muchos días. Una promesa, arrancada a fuerza de investigaciones policiales, que se convierte ahora en un trámite burocrático y legal.




"Al inicio de la reunión del Gobierno anuncio mi decisión de dimitir del cargo de primer ministro de Israel. Debo decir que no es una decisión fácil y tomada a la ligera. Pero creo que actúo de forma institucional, responsable y seria, tal y como había prometido desde el primer momento a la sociedad israelí. Yo creo que las decisiones y procesos que este Gobierno bajo mi liderazgo ha llevado a cabo tendrán su lugar adecuado en la historia. Tanto lo que se puede revelar como lo que no".

Con este monólogo daba por terminada (en contra de su voluntad) su corta, intensa y polémica trayectoria en la jefatura de Gobierno desde que sucedió a Ariel Sharon de forma temporal (derrame cerebral el 4 de enero del 2006) y posteriormente tras las elecciones de la primavera de ese año.

De la dulce primavera de Olmert al difícil pero apasionante otoño que le espera a su sucesora, Tzipi Livni, flamante nueva líder de Kadima. Tras anunciar su dimisión, Olmert se dirigió a la actual ministra de Exteriores, sentada a su lado en la reunión del Ejecutivo en Jerusalén: "Quisiera felicitar a Livni por su victoria en las primarias y decirle que la ayudaré en todo lo que pueda para que tenga éxito en este cargo con tanta responsabilidad. Le deseo que forme el Gobierno lo antes posible y de la forma que más crea conveniente".

Olmert entregó durante la noche, en la sede presidencial donde reside Simon Peres, su carta de dimisión al presidente de Israel, antes de que éste viajase a la Asamblea de las Naciones Unidas. Ahora, como marca la ley, Peres tiene siete días para efectuar consultas con los líderes de las 14 facciones que componen el Parlamento israelí. Cada uno dispone de 40 minutos.

El siguiente paso será encargar al partido con más escaños -Kadima- la formación del Gobierno. Y es aquí donde entra en juego Livni, la recientemente coronada nueva reina de Israel. A su disposición, un máximo de 42 días para formar Gobierno. Si no lo consigue, elecciones en 90 días. En este caso, habría un Gobierno de transición liderado por... Olmert.

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