Las últimas pruebas militares con misiles realizadas por Corea del Norte parecen haber ablandado a la diplomacia estadounidense, que ha decidido abrir la puerta a una reunión bilateral entre ambos países para resolver la crisis, toda vez que los encuentros multilaterales están en dique seco por culpa de Pyongyang. El negociador norteamericano, Christopher Hill, ha ofrecido al régimen norcoreano una reunión cara a cara a cambio de que levante el pie del cuello de las conocidas como “reuniones a seis”, una ronda de contactos en los que también participan Corea del Sur, China, Japón y Rusia. Estas conversaciones tienen como objeto resolver la crisis desatada por el anuncio de Pyongyang de que posee armas atómicas, pero se encuentran paralizadas por la desidia diplomática norcoreana.
”Provocación grave”
El lanzamiento hace unos días de varios misiles por parte de Corea del Norte no hizo sino complicar la crisis. Entre los proyectiles había uno de alcance intercontinental, con capacidad para llegar hasta territorio estadounidense. La prueba fue un fiasco, al menos en lo que a éste último se refiere: todos los misiles se estrellaron en el mar de Japón. Sin embargo, desató la alarma de la comunidad internacional, pese a que los expertos consideran que Pyongyang está muy lejos de poder montar una cabeza nuclear en los misiles que ahora prueba. En cualquier caso, las palabras de Hill suponen un cambio de táctica por parte del Gobierno norteamericano, que tachó de “provocación grave” el lanzamiento de misiles. La Casa Blanca cree que Pyongyang trata de llamar la atención para cambiar las tornas en la negociación, y aparcar las conversaciones multilaterales en favor de un diálogo directo con Estados Unidos que le permita conseguir incentivos políticos y económicos a cambio de desmantelar su arsenal nuclear.

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