lunes, julio 28, 2014

Por qué se matan los libios después de matar a Gadafi


La desaparición del tirano ha hecho aflorar la falta de Estado y de instituciones, y un sinfín de milicias armadas y de intereses tribales que luchan por el petróleo

Libia ha vuelto a llamar la atención de los medios occidentales tras el cierre del aeropuerto de Trípoli -en el que se enfrentan desde hace días milicias rivales- y la evacuación de la Embajada de Estados Unidos, al parecer demasiado próxima a otro barrio de la capital disputado por bandas armadas. España ha pedido a sus ciudadanos que abandonen el país, a la vista del elevado número de víctimas que se producen a diario.
Libia atrapa los titulares de prensa, desde la caída de Muamar Gadafien 2011, solo con noticias sorprendentes y espectaculares: el asesinato de un embajador de EE.UU., el secuestro del primer ministro, o la toma del Parlamento por bandas armadas en plena sesión legislativa.
¿Qué explica el caos en que se halla sumido el país? De modo inmediato, la situación real que se produjo tras el desplome del régimen tiránico de Gadafi, que ningún proceso político artificialmente democrático ha sido capaz de resolver durante los últimos tres años. Según algunos observadores, actúan en el país 160.000 miembros de milicias armadas, a los que el gobierno de Trípoli paga 1.000 dólares mensuales para “mantener el orden” aunque de hecho obedezcan a señores locales de la guerra o a intereses tribales.
De fondo, el caos y la inestabilidad política en Libia se explican por lainexistencia de un Estado o de instituciones de ningún género. Tras el golpe de Estado de 1969, Muamar Gadafi se encargó durante más de cuarenta años de que así fuera: los tres poderes estaban concentrados en su persona y en su alocado arbitrio. Solo se beneficiaron sus parientes, su tribu, y los servidores más leales.
La intervención armada de Estados Unidos, Reino Unido y Francia en marzo de 2011 logró derrocar al dictador, pero no operó el milagro. La retirada precipitada de Occidente, a la vista del caos surgido al desencadenarse todo lo que reprimía el terror de Gadafi, fue un precedente para Washington de lo que hoy ocurre en Irak, y de lo que puede ocurrir en Afganistán. Libia está rota por tensiones ideológicas -ha surgido un islamismo, que antes no existía, de la mano de un partido próximo a los Hermanos Musulmanes-, porintereses tribales, con el proceso secesionista abierto en el este (Cirenaica), y por intereses económicos, que buscan el control del petróleo

La guerra de "todos contra todos" sume a Libia en el caos

La guerra de "todos contra todos" sume a Libia en el caos


Milicianos rivales continúan la lucha por el control del aeropuerto internacional de Trípoli, mientras que Bengasi es cercada por ataques que se han cobrado la vida de 38 personas

Los combates entre las milicias fieles a señores de la guerra tribales han llevado a Libia a una guerra de «todos contra todos» donde el gobierno oficial de Abdala Al Zani no logra controlar el país del mediterráneo. Los últimos combates en Bengasi (al este del país) entre el Ejército y milicianos acampados a las afueras de la ciudad se han saldado hasta el momento con 38 muertos, a los que hay que añadir las luchas por el control del aeropuerto internacional de Trípoli con unbalance de 97 muertos y más de 400 heridos.
Ante esta escalada en la violencia, gobiernos extranjeros como el de Estados Unidos han cerrado su embajada, mientras que España, Países Bajos, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia o Turquía han pedido a sus ciudadanos que abandonen el país, sumido en el caos por los combates entre milicias rivales. El gobierno interino de Abdala Al Zani no ha conseguido formalizar un ejército unitario y nacional tras la caída del régimen de Muamar Gadafi, por lo que los distintos grupos rebeldes -unidos en su momento para derrocar al dictador- se han escindido y luchan ahora por el poder, desoyendo en muchas ocasiones las directrices del gobierno central. Según observadores del país, Libia cuenta con 160.000 miembros de milicias armadas a los que el gobierno de Trípoli paga 1.000 dólares mensuales «para mantener el orden», aunque de hecho obedezcan a señores de la guerra locales o a intereses tribales.

Punto crítico

Los enviados especiales de la Unión Europea, la Liga Árabe, países europeos como Francia, Alemania o España y Estados Unidos han declarado que «la situación en Libia está llegando a un punto crítico» que comenzó el pasado 13 de julio cuando las milicias de Misrata lanzaron la operación «Fayer» (amanecer) para arrebatar el aeropuerto internacional de Trípoli a las brigadas de Zintán, que controlan el aeródromo desde la caída de Gadafi en 2011. Ambas milicias cuentan con cohetes y artillería.
Casi cien muertos más tarde y con embajadas cerradas, la comunidad internacional está pidiendo que se apoye al país durante su transición democrática, atascada por los intereses de las distitas milicias y tribus, tanto ideológicos como económicos, pues muchas buscan el control del petróleo. De hecho, la principal refinería del país, El Feel, ha reducido su producción y su total de ingresos ha caído al menos
«La comunidad internacional está lista para apoyar los esfuerzos que ayuden a respetar el proceso político», afirmaron los enviados especiales en un comunicado, mientras que el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) recordaba a milicias y Ejército de que tiene jurisdicción para juzgar en La Haya a quienes cometan crímenes contra la humanidad. Bensouda llamó a los responsables de la escalada de violencia a «refrenar cualquier ataque a civiles» y advirtió que «no dudará en investigar y perseguir» esos delitos, entre los que ha mencionado «genocidio, crímenes contra la humanidad o guerra».

Libia, un trabajo a medio hacer

La evacuación de la embajada estadounidense en Libia es el último capítulo de esta crisis sin resolver para la administración de EE.UU., que incluyó en 2012 el asesinato de su embajador en el país, Chris Stevens. En 2011, Estados Unidos y sus aliados en la OTAN utilizaron fuerzas aéreas para bombardear a las fuerzas gubernamentales y favorecer que los rebeldes libios alcanzaran la victoria frente a Gadafi.
Sin embargo, tras esa intervención, la OTAN se retiró del país, dejándolo «descabezado» y sin apenas instituciones. Durante los años de gobierno del coronel Gadafi, el militar concentraba en su persona todos todos los poderes, gobernados a su arbitrio, por lo que con su caída el país se encontró sin Estado y sin Instituciones, a merced de las distintas milicias armadas surgidas durante la revolución

Condena por adelantado en Venezuela

Condena por adelantado en Venezuela



Para el gobierno, el político opositor Leopoldo López es culpable en un juicio que apenas comienza. El presidente lo amenaza, los jueces no reconocen sus testigos y la Fiscalía aparece como perjudicada por sus ‘delitos’. El proceso recuerda las peores épocas del caudillismo latinoamericano.


“Liberen a Leopoldo, liberen a Leopoldo”, gritaban a escasos metros de la entrada del Palacio de Justicia en Caracas una decena de simpatizantes de Leopoldo López, político opositor venezolano, quien fue llevado a juicio el pasado miércoles. Lo trasladaron desde la prisión militar de Ramo Verde, donde se encuentra recluido hace cinco meses, luego de que él mismo se entregó a las autoridades. Su familia denunció que, hasta el viernes pasado, lo mantuvieron aislado de otros prisioneros. La fiscal general, Luisa Ortega negó tal situación, argumentando que a López le daban permiso de ir a misa con otros reos y que le permitían tener en su celda dos periquitos.

A pesar de que se supone que es un juicio público y oral, a los medios de comunicación no se les permitió la entrada a la audiencia. Los abogados de López explicaron que la juez Susana Barreiros decidió, amparada en una sentencia del Tribunal Supremo, que la presencia de medios o de otras personas en el juicio era un asunto discrecional. Esta es solo una de varias decisiones controvertidas en un proceso judicial que apenas comienza pero parece no ofrecer garantías de un debido proceso para López, quien es considerado dentro de la oposición venezolana como el prisionero político de mayor relevancia. 

López está siendo juzgado junto con otros cuatro jóvenes, por los sucesos violentos del pasado 12 de febrero, cuando una marcha convocada por los estudiantes hasta la sede de la Fiscalía General, desembocó en actos de vandalismo y destrozos contra la sede de la institución, la quema de algunos vehículos oficiales y enfrentamientos con la fuerza pública. A López le imputan cuatro delitos relacionados con esos hechos: instigación pública, daños a la propiedad en grado de determinador, incendio en grado de determinador y asociación para delinquir. 

Dentro del proceso judicial se consideran como víctimas el Estado venezolano, específicamente la Fiscalía general, el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas y la colectividad en general. Y ahí está el primer problema pues la Fiscalía es al mismo tiempo el ente investigador, acusador y víctima. Según el abogado de López, Juan Carlos Gutiérrez, los testigos que la Fiscalía está presentando son los mismos funcionarios de la institución. 

La defensa de López denunció además que la juez Barreiros admitió las 56 pruebas de la Fiscalía, pero no permitió los 70 testigos presenciales y 15 videos, que según Gutiérrez pueden demostrar la inocencia del acusado. “¿En qué caso criminal de la historia del mundo se niegan los testigos presenciales de un hecho?”, dijo. Por tal motivo han pedido recusar a la juez.

Los abogados también pidieron aplazar el juicio e incluso amenazaron con no presentarse en la audiencia el pasado miércoles. La estrategia no les sirvió de nada, el juicio comenzó, y según comentó Freddy Guevara, dirigente del Partido Voluntad Popular, cuyo coordinador nacional es Leopoldo López, la juez advirtió que si los abogados no se presentaban, le nombrarían a López un defensor público. 

Los abogados y familiares de López tampoco entienden cómo se está abriendo un juicio basado en evidencias que no prueban su culpabilidad. Entre ellas mencionan un estudio del discurso de López hecho por un analista que, afirman, milita en el partido del gobierno PSUV. El Universal publicó en días pasados un fragmento de uno de estos análisis que presentarían para incriminar al dirigente opositor y que concluye: “La fuerza discursiva y el ascendiente del ciudadano Leopoldo López como político es incuestionable, pues él ha fungido como el catalizador de molestias sentidas por una parte significativa de la población venezolana; de allí que lo que él diga o pueda transmitir a su audiencia sea transferido efectivamente, tanto, que sus destinatarios se sienten animados a seguir, en acciones, lo que este les indica que deberían hacer, aunque no les explique claramente”.

Sin embargo, el 12 de febrero quienes estuvieron presentes en el momento en que llegó López frente a la Fiscalía, vieron la poca capacidad de convencimiento e influencia que tuvo sobre los manifestantes. Montado encima de una camioneta y con un megáfono en la mano dijo que la protesta era pacífica y no violenta, y pidió a los miles de manifestantes que se sentaran en el piso y guardaran silencio durante unos minutos para demostrarlo. Pero solo unos pocos le hicieron caso. Luego le pasó el megáfono a la líder estudiantil Gabriela Arellano, quien recibió incluso más aplausos que él. A los pocos minutos, López se retiró del lugar, por lo que no estuvo presente cuando empezaron los disturbios y ataques contra la sede de la Fiscalía.

La supuesta capacidad de influencia en la población, casi de forma subliminal, es un argumento que el chavismo ha utilizado en otros casos contra sus enemigos y que sienta un mal precedente para este caso. El comisario Iván Simonovis, quien terminó condenado por las muertes del 11 de abril de 2002, relata en su libro que en su juicio la Fiscalía argumentó que tenía la capacidad de hipnotizar a otros para que fueran a matar al presidente Chávez. El fallecido presidente le habría dado la orden a la Justicia de condenar como fuera a Simonovis, según confesó desde el exilio el juez del caso, Elidio Aponte. 

Valga recordar que Chávez también exigió públicamente la condena a priori de la juez Maria Lourdes Afiuni. Por estos antecedentes, es un mal indicio que el presidente Nicolás Maduro, dijera el mismo miércoles, mientras se desarrollaba el juicio, que López era una ficha de los gringos, que tenía una visión mesiánica, que “embasura”, “envenena” y “enloquece” a la gente y lo condenara públicamente a través de los micrófonos: “Tiene que pagar ante la Justicia y va a pagar ante la Justicia”. Ante semejante cúmulo de abusos, es difícil evitar hacer comparaciones con épocas que parecían superadas en América Latina.

Gobierno alemán y grupos industriales apoyan sanciones más severas contra Rusia

Gobierno alemán y grupos industriales apoyan sanciones más severas contra Rusia


BERLIN (Reuters) - El derribo de un avión de pasajeros sobre una zona del este de Ucrania controlada por separatistas hace que sea necesario aprobar sanciones más estrictas contra Moscú, dijo el lunes el Gobierno alemán, una postura respaldada por el principal grupo de presión industrial del país.
La Unión Europea ha congelado activos y prohibió los viajes a algunos funcionarios rusos, después de que Moscú anexó a la región ucraniana de Crimea y empezó a respaldar a los separatistas que luchan contra las fuerzas de Kiev en el este de la ex república soviética.
Sin embargo, antes del desastre del avión en el que murieron 298 personas, Alemania estaba renuente a acordar sanciones más duras, dado que es el principal exportador de Europa a Rusia e intentaba mantener una relación diplomática cercana con Moscú.
Las autoridades de la UE se reúnen el martes para discutir si imponer o no más medidas punitivas.
"Después del derribo del avión de pasajeros MH17, surgió una situación completamente nueva que hacen necesarias nuevas medidas", dijo el lunes la portavoz del Gobierno Christiane Wirtz en una conferencia de prensa.
"El Kremlin sigue teniendo poco interés en aclarar las cosas y no está haciendo valer su influencia sobre los separatistas. Sigue habiendo reportes sobre el flujo de armas rusas hacia el este de Ucrania a través de las fronteras controladas por los rebeldes y Rusia está obligada a detener eso", señaló.
Berlín busca definir un paquete de sanciones dirigidas al sector público de Rusia en las negociaciones en Bruselas. Las medidas podrían incluir el cierre de los mercados de capitales del bloque a bancos estatales rusos, un embargo a las ventas de armas y restricciones a tecnologías de energía de uso doble.
Ulrich Grillo, jefe del grupo de presión Federación de Industrias Alemanas (BDI por sus siglas en inglés), dijo el lunes que no deberían descartarse nuevas sanciones económicas, incluso aunque podrían perjudicar tanto a las economías de Alemania y de la Unión Europea en su conjunto.
"El BDI y yo personalmente nos hemos convencido de que el comportamiento del Gobierno ruso en el conflicto de Ucrania debe tener consecuencias perceptibles para Moscú", escribió Grillo en el diario Handelsblatt.
"Pese a que las nuevas sanciones económicas afectarán a las empresas europeas, a las exportaciones y las compañías alemanas, éstas no pueden y no deben ser descartadas como una forma de aplicar presión al Gobierno ruso", declaró.
(Reporte adicional de Michelle Martin. Escrito por Annika; Breidthardt. Editado en español por Marion Giraldo)

viernes, julio 25, 2014

¿QUÉ GUERRAS HAY HOY ABIERTAS?

¿QUÉ GUERRAS HAY HOY ABIERTAS?


Menos guerras que en el siglo XX

La lista es extensa: SiriaSur SudánRepública CentroafricanaNigeria,República Democrática del CongoAfganistánPakistánIrak, incluso México, debido a la cifra astronómica de víctimas que la violencia de los cárteles de la droga se cobra cada año, aunque no sea considerada una guerra en el sentido técnico del término. Una enumeración fría que oculta muerteinseguridadinjusticia ysubdesarrollo, además de generaciones perdidas que tienen que buscarse la vida en países destruidos y sin tener acceso a la educación.
Sin embargo, y aunque pueda sorprender, al analizar los números se comprueba quehoy hay menos guerras de las que solían librarse en el siglo XX: en 1990, fruto de la desintegración del bloque soviético, se contabilizaron 50 guerras en el mundo; mientras que en 2013 hubo 32, con un repunte en 2011 (37) debido al estallido de la Primavera Árabe.
Marianne Dahl, del departamento de Estadística de la organización noruega PRIO (el Instituto de investigación sobre la paz de Oslo), fija el descenso entre esos primeros 90 y hoy en un 40%. Aunque no hay una postura común entre los distintos institutos y organismos que se dedican a este asunto, para que un conflicto sea considerado guerra tiene que haber al menos 1.000 muertos al año. Si es por debajo de ese número, se habla de conflicto de media o baja intensidad. «El análisis señala que la bajada continúa», explica Dahl, aunque sus palabras puedan chocar al leer las noticias a diario. Pero advierte de los peligrosos riesgos de propagación de estas guerras. «En 2012, que son los últimos datos que nosotros tenemos, África era la región más caliente del planeta, con 13 conflictos, y le seguía Asia, con 10».
El concepto de guerra ha cambiado desde las dos contiendas mundiales que sangraron el siglo XX. Antes se entendía como un estado contra otro estado, a pesar de que ya se hubieran producido guerras fratricidas como la de EEUU o nuestra Guerra Civil justo antes de la Segunda Guerra Mundial. Dan Smith, presidente de la ONG británica International Alert, elabora desde los años 70 un Atlas con la situación del mundo (The State of the World Atlas) y apunta a que en los años 80 y 90 ya se hablaba de guerra si uno de los bandos era un estado y si había «objetivos políticos y una continuidad entre los choques armados». Pero, en aquel momento, ya había guerras consideradas como tales que no tenían a un país como contendiente: «Hay que pensar en las luchas entre dos milicias como las zonas kurdas del norte de Irak o en Somalia. Allí no había un poder del estado sino varios grupos armados luchando por el poder», señala Smith.
Por eso, hoy, la definición de guerra es para él más fluida: «Dos grupos organizadosdisputándose un objetivo político, ya sea el control de un gobierno o de un territorio, con continuidad en los enfrentamientos». Smith, que describe las guerras de hoy como «más cortas y menos letales», evidencia dos señales de alarma que no hay que perder de vista para prever nuevos enfrentamientos: los acuerdos de paz artificiales y las desigualdades cada vez más acusadas. «En muchos lugares el conflicto se ha reprimido en vez de haber sido resuelto. Si uno quiere saber cuáles son los sitios más susceptibles de próximas guerras, debe mirar dónde ocurrieron las últimas», indica. La otra posibilidad peligrosa es la falta de acceso a los recursos básicos como los alimentos, el agua o la energía: «Evidentemente la gente está más motivada a luchar por los cambios y esto puede desembocar en guerras».

¿QUÉ SE CONSIDERA HOY UNA GUERRA?

¿QUÉ SE CONSIDERA HOY UNA GUERRA?


'Pequeñas guerras mundiales'

Cien años después de la que fue calificada como la Gran Guerra, fijamos nuestro objetivo en el mundo de hoy y descubrimos 'pequeñas guerras mundiales' que, aunque no sumen aquellos casi 10 millones de muertos, sí prueban que la paz tan ansiada no es siquiera una posibilidad cercana. Sueños de entreguerras que se materializaron en la creación de organismos como la Sociedad de Naciones en 1919 y Naciones Unidas, en 1945, justo después de las dos guerras mundiales (la segunda se cobró 50 millones de vidas), y que no han significado mucho más que buenos propósitos y grandes palabras. Porque hay un hecho que a veces se nos escapa: desde 1945 hasta 2011 se registraron 10,5 millones de muertos en batalla, sólo contando las bajas militares.
«Hay que entender el conflicto como un elemento sustancial a la naturaleza humana», asegura Jesús A. Villaverde, codirector del Instituto de estudios sobre conflictos y acción humanitaria (IECAH), sobre un esfuerzo, el de la paz total, que cree «inútil». «El conflicto siempre va a estar ahí, de lo que se trata es de crear o potenciar mecanismos de resolución política de esos conflictos», afirma sobre un hecho que cree que ayudaría a despejar el horizonte. Pero, según su perspectiva, «la ONU, que es la única que legítimamente puede hablar en nombre de la comunidad internacional, no tiene los medios porque no hay voluntad política por parte de los estados que la integran para cumplir esa labor de mediación o de concienciación para la construcción de la paz permanente».

El país de los 50 millones de refugiados


LA MIRADA HOY Las pequeñas 'guerras mundiales' actuales
Los últimos datos sobre el número de refugiados en el mundo hacen saltar aún más las alarmas. Más de 50 millones de personas, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial, están desplazadas por culpa de los conflictos armados, la mitad de ellos niños que sólo pueden aspirar a sobrevivir. Si configurasen un estado, asegura ACNUR (el alto comisionado de Naciones Unidas), sería el número 24 del planeta por cantidad de habitantes. El 'país de los refugiados' estaría localizado, además, en las zonas más pobres del planeta. Los que menos tienen son los que más abren sus fronteras.

«Siria es la peor crisis de desplazamiento desde el genocidio de Ruanda (1994)», señala María Jesús Vega, portavoz de ACNUR en España, que cifra en cerca de nueve millones las personas que se han visto obligadas a dejar sus casas: 2,8millones que han huido a Turquía, Líbano, Jordania o Irak, «que para buscar refugio en Irak hay que estar ya muy mal». Y 6,5 millones las que buscan lugares más seguros dentro de la propia Siria, una guerra que ya se ha cobrado más de 100.000 muertos desde que se inició en 2011: «La situación humanitaria es desastrosa porque las bombas siguen cayendo y no tenemos acceso a muchas zonas del país».
 
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