miércoles, mayo 09, 2007

BENEDICTO XVI EN BRASIL

Más de 10.000 efectivos fueron destinados para cuidar la seguridad de Benedicto XVI, de 80 años, durante sus cuatro días de visita a Brasil, donde hará siete recorridos en papamóvil, oficiará dos misas campales, tendrá un encuentro con jóvenes católicos en un estadio y se espera que atraiga a un mínimo de 1,2 millones de personas, según datos de la organización. En aras de la seguridad, se montó una cabina blindada en el balcón del Monasterio de Sao Bento, desde donde el Papa bendecirá a la población tras llegar a Sao Paulo en la tarde del miércoles.






Lluvia, avenidas cortadas para el tránsito y 3.500 periodistas esperaban en Sao Paulo al Sumo Pontífice, que inaugurará el domingo en Aparecida (a 165 km de la ciudad) la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, la primera en 15 años, en la cual participarán 166 obispos de 22 países. En un anticipo del tono que tendrá su mensaje a la región, Benedicto XVI respaldó el miércoles la amenaza de excomunión de los obispos mexicanos contra los legisladores que aprobaron en abril la legalización del aborto en Ciudad de México. La excomunión es una regla "que no es arbitraria y que está prevista en el código de derecho canónico", dijo el Papa en una conferencia de prensa a bordo del avión que lo transporta a Brasil.

También descalificó la Teología de la Liberación, corriente de fuerte arraigo en América Latina en los años 1970 y que todavía tiene influencia en una región con altos índices de pobreza y desigualdad. Benedicto la consideró un "fácil milenarismo, que creyó mejorar las condiciones de vida con la revolución". Esas ideas "eran erróneas, pero esto ya lo saben todos", aseguró el Papa alemán, quien como cardenal dirigió durante 24 años la Congregación de la Doctrina de la Fe, que silenció en 1985 a uno de los principales ideólogos de esa corriente, el sacerdote brasileño Leonardo Boff.

Este se considera el gran acercamiento de Benedicto XVI a América Latina, la gran cantera católica que acoge a la mitad de fieles del mundo, a la que llevará un mensaje sobre la importancia del núcleo familiar en la sociedad latinoamericana. La oposición de la Iglesia a la despenalización del aborto será uno de los principales mensajes del Sumo Pontífice, tras la legalización de la práctica en Ciudad de México y cuando en Brasil esa posibilidad se ha instalado en el debate público, con una propuesta del ministro de Salud, José Gomes Temporao, para someter el tema a plebiscito y que está siendo debatida en el Congreso. El propio presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, afirmó que aunque personalmente no concuerde con el aborto, como gobernante no puede «cerrar los ojos ante esa realidad», que se comprometió a tratar como un problema de salud pública.

El gobierno de Brasil ya ha chocado con la Iglesia católica por la activa política de éste de prevención de embarazos indeseados y por el ofrecimiento gratuito de millones de preservativos y las llamadas «píldoras del día después». Se espera también que el tema del crecimiento de las iglesias pentecostales en América Latina domine los discursos del Papa y la V conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam). El viernes, en una misa en la que se espera un millón de fieles, el Papa canonizará al primer santo brasileño, el monje franciscano Antonio de Sant'Anna Galvao, llamado Fray Galvao (1739-1822), adorado por sus curas milagrosas. En tanto, grupos de homosexuales y de defensa del derecho al aborto anunciaron protestas en varias ciudades brasileñas durante la visita de Benedicto XVI.

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