jueves, septiembre 14, 2006

Se agrava la crisis en Bolivia y temen que estalle la violencia: Evo Morales ante su mayor desafió

Una nueva ola de acusaciones cruzadas entre el gobierno de Evo Morales y la oposición, sumada al anuncio de nuevas medidas de fuerza por parte de ambos bandos que podrían derivar en hechos de violencia la semana próxima, amenaza con profundizar aún más las diferencias regionales en Bolivia, mientras en el próspero Oriente se escucha cada vez con más fuerza la palabra separatismo. Las provincias de la llamada "media luna" -Beni, Santa Cruz, Pando y Tarija-, dueñas de los hidrocarburos y las riquezas agroganaderas, preparan nuevas medidas de fuerza mientras sectores sociales cruceños, pero que responden al gobierno socialista del presidente Evo Morales, anunciaron ayer el cerco total a la ciudad de Santa Cruz desde el viernes próximo.

Morales, que construyó su carrera política como líder de manifestaciones, revueltas y bloqueos -que lograron derrocar a dos presidentes-, enfrenta la peor ola de protestas desde que asumió, hace ocho meses.

En el centro de la polémica está el carácter "originario" y "refundacional" que pretende darle el gobierno a la Asamblea Constituyente -algo que el Oriente no acepta- y el método de votación que debe regir a la hora de aprobar modificaciones a los artículos de la Carta Magna. Mientras el gobierno pretende que se aprueben con mayoría simple -el 50 por ciento más uno-, la oposición pretende que se haga por los dos tercios de los votos, con los que el oficialismo no cuenta.

El clima terminó de caldearse la semana pasada en una asamblea en la ciudad de Santa Cruz, cuando la oposición -que desde la asunción de Morales hace ocho meses estaba fragmentada y debilitada- logró formar un bloque integrado por la principal fuerza conservadora (Podemos) y los comités cívicos y gobiernos de Tarija, Beni, Pando y Santa Cruz. Los cuatro departamentos orientales, que forman el corazón comercial, económico y agroganadero de Bolivia, pararon el viernes pasado "en defensa de la democracia", en medio de denuncias contra el gobierno por abuso de poder y actitudes "dictatoriales".

Mañana, el bloque opositor, ya agrupado en una llamada Asamblea Nacional, a la que podrían plegarse los gobiernos de La Paz y Cochabamba, volverá a reunirse -esta vez en Tarija- para definir nuevas medidas, posiblemente más duras que la reciente huelga de 24 horas.

Complot

El gobierno, en tanto, insistió ayer en denunciar lo que calificó como un "complot" de la oposición, presuntamente impulsado por Estados Unidos, para desestabilizar al presidente Evo Morales. Advirtió también sobre los presuntos planes secesionistas de la región oriental, tras las declaraciones de algunos dirigentes opositores que dijeron que no se puede descartar un referéndum separatista. Estas declaraciones, sin embargo, fueron desmentidas más tarde .

Morales, que regresó ayer de Guatemala, denunció también "un complot, una agresión" a su gobierno [por parte de la administración del presidente estadounidense, George W. Bush] y dijo que Washington "quiere que fracasen las políticas de cambio". Y la ministra de Interior, Alicia Muñoz, advirtió que "las evidencias [de la conspiración] están a la vista". Mencionó también la acción de "grupos de choque" durante la huelga del viernes pasado, así como "las proclamas separatistas de organizaciones radicales conservadoras de Santa Cruz, entre otras".

Más inquietante aún resultó el anuncio del llamado Bloque Oriental, conformado por organizaciones campesinas e indígenas de Santa Cruz, pero que responden al oficialismo, de un bloqueo carretero a la ciudad a partir del próximo miércoles, "para defender la Asamblea Constituyente". La medida, considerada grave en sí misma, resulta toda una provocación para los cruceños, que, 48 horas más tarde, el viernes, preven inaugurar la Expocruz, la más importante feria de negocios del país, que mueve unos US$ 100 millones en 10 días.

Rubén Costas, el prefecto (intendente) de la ciudad, advirtió que no permitirá ningún bloqueo y dijo que utilizará la fuerza pública si es necesario. "Como prefecto, no voy a permitir que se bloquee un evento que es una vidriera internacional, la máxima expresión del trabajo de los bolivianos."

En Santa Cruz existe la sospecha de que el gobierno socialista está detrás de la medida. La ministra Muñoz, en un mensaje ambiguo, sostuvo que "el gobierno respetará las medidas de presión si éstas son pacíficas", aunque aclaró que "hará cumplir el derecho constitucional de libre tránsito". Por otra parte, esta mañana sesionó en Sucre, capital histórica de Bolivia, la Asamblea Constituyente y aprobó 22 de los 25 puntos que integran el reglamento provisorio de funcionamiento del cónclave, lo que abrió una breve tregua entre el oficialismo y los partidos de oposición.

Pero quedó para la semana próxima la estratégica discusión sobre cómo serán aprobados los artículos de la futura Constitución y su texto completo. Otro condimento para una semana que se vislumbra que será explosiva.

Fuente: Diario La Nación de Argentina

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