Es imposible desligar la dura y justa condena impuesta al general Julio Salazar Monroe con el eventual desenlace del juicio seguido al ex presidente Alberto Fujimori, dado que ambos procesos están conectados por el crimen de La Cantuta, sucedido hace 16 años. Y con el fallo emitido hace dos días por la Primera Sala Anticorrupción --que impuso 35 años de prisión al ex jefe nominal del SIN-- queda establecido de forma categórica que el asesinato de 1992 se hizo siguiendo y cumpliendo una línea de mando.
Es decir, no fue una actuación aislada de un grupo paramilitar, como con malabarismo retórico alega la defensa de Fujimori, sino que tal comando actuó por órdenes superiores, ya que fue creado por altos mandos castrenses y era parte de la estructura del Ejército.
No cabe tampoco justificar la matanza de La Cantuta bajo el pretexto de que fue "para defender al Perú". A nuestro país se lo defiende de muchas maneras, pero ninguna de ellas puede implicar actuar fuera de la ley , del orden o de las garantías constitucionales. Incurrir en ello es meterle una zancadilla al sistema democrático y al país, pues a la larga todos estos reclamos por violaciones a derechos humanos terminan afectando severamente a toda la nación.
Tornando a la reciente sentencia, Salazar Monroe fue condenado como autor mediato, es decir, tenía perfecto dominio del hecho, en especial cuando la matanza fue realizada tras una incursión y subsiguientes detenciones en un lugar que entonces estaba bajo absoluto control militar. La siguiente conclusión de la Sala Anticorrupción es que quien finalmente ocupaba la primera línea de mando era nada menos que el ex presidente Alberto Fujimori.
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Es decir, no fue una actuación aislada de un grupo paramilitar, como con malabarismo retórico alega la defensa de Fujimori, sino que tal comando actuó por órdenes superiores, ya que fue creado por altos mandos castrenses y era parte de la estructura del Ejército.
No cabe tampoco justificar la matanza de La Cantuta bajo el pretexto de que fue "para defender al Perú". A nuestro país se lo defiende de muchas maneras, pero ninguna de ellas puede implicar actuar fuera de la ley , del orden o de las garantías constitucionales. Incurrir en ello es meterle una zancadilla al sistema democrático y al país, pues a la larga todos estos reclamos por violaciones a derechos humanos terminan afectando severamente a toda la nación.
Tornando a la reciente sentencia, Salazar Monroe fue condenado como autor mediato, es decir, tenía perfecto dominio del hecho, en especial cuando la matanza fue realizada tras una incursión y subsiguientes detenciones en un lugar que entonces estaba bajo absoluto control militar. La siguiente conclusión de la Sala Anticorrupción es que quien finalmente ocupaba la primera línea de mando era nada menos que el ex presidente Alberto Fujimori.
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