martes, mayo 02, 2006

-Bolivia declara inexistentes a contratos petroleros

El gobierno de Bolivia dijo el martes que los 72 contratos de riesgo compartido firmados en la última década con empresas petroleras extranjeras perdieron vigencia y que no le molesta las críticas a la nueva política energética. Mientras transcurre la transición, el gobierno del presidente Evo Morales toma con tranquilidad algunas opiniones negativas sobre la nacionalización expresadas por empresas y gobiernos extranjeros, añadió. "Los contratos ya no existen. Las compañías están trabajando sobre la base del decreto en materia de tributación, en una especie de transición hasta que firmen nuevos contratos", dijo el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz, enun encuentro con la prensa internacional. "La respuesta era esperada, era obvio que (el presidente de Repsol-YPF, Antonio) Brufau manifestaría su tristeza, de la misma manera que el pueblo boliviano expresa su regocijo", agregó. El ministro anunció además que en dos meses estarán concluídas auditorías especiales a todas las empresas como punto de partida para la negociación de los nuevos contratos, que deberán estar suscritos a fines de octubre de acuerdo al plazo de 180 días dado en el decreto de nacionalización anunciado el 1 de mayo. Para esas auditorías, ya iniciadas, Bolivia espera recibir asistencia de Noruega, Dinamarca y posiblemente Holanda, agregó, optimista de cumplir el plazo de seis meses para la puesta en vigencia de nuevos contratos. Hasta entonces, ratificó, las empresas petroleras seguirán operando bajo el mandato de entregar toda su producción a la estatal YPFB y recibir a cambio un mínimo de 18 por ciento y un áximo de 50 por ciento del valor de la producción. "Si no están de acuerdo y se van, simplemente no pueden seguir operando en el país", señaló el ministro, ratificando que sólo en esa "última instancia" Bolivia podría considerar el pago de una "indemnización justa" a las petroleras que no firmen nuevos contratos. Pero la indemnización no es lo que la prioridad del
gobierno, remarcó.

BOLIVIA: Dos megacampos harán subir los ingresos en 69%


Con el decreto de nacionalización de los hidrocarburos, el Gobierno espera recaudar 320 millones de dólares adicionales a los que recibía antes de esa medida, que desde ayer incrementa el aporte de la producción de los campos San Alberto y San Antonio a 82 por ciento. El vicepresidente de la República, Álvaro García Linera, aseguró ayer que con estos ingresos, las arcas del Estado recibirán 780 millones de dólares de este sector, del que se captaban 460 millones hasta ayer. La medida impositiva será transitoria, ya que el decreto también establece que el Ministerio de Hidrocarburos hará auditorías a las petroleras para “determinar” cuánto invirtieron, “caso por caso“. Los resultados de estas auditorías que se harán en seis meses permitirán que el Estado determine la nueva retribución o participación definitiva correspondiente a las compañías en los nuevos contratos que se firmarán, según la norma petrolera. Las empresas petroleras que tienen participación en estos campos son la Petrobras, Repsol YPF y Total que deberán pagar el 82% de lo que reciban para el Estado y además del 18 por ciento restante tendrán que hacer un aporte de otros impuestos hasta 10% que establecen las leyes bolivianas para el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN). Según fuentes petroleras, la medida es confiscatoria, ya que inviabiliza a la producción de los campos, porque la presión tributaria es muy alta y las compañías se quedan sin ganancias.
Fuente: Diario La Razón de Bolivia

La nacionalización divide a las regiones, sindicatos y partidos

Una vez conocido el decreto de nacionalización de los hidrocarburos, las repercusiónes recogidas de los diferentes sectores mostraron posiciones encontradas; mientras unos felicitan al Gobierno, otros anuncian petición de informes y efectos negativos para la economía. Los representantes de las regiones ricas en hidrocarburos (Santa Cruz y Tarija) no emitieron una posición oficial, aunque el prefecto interino de Tarija, Arturo Lema, adelantó que la medida perjudicará porque afectaría los recursos económicos de la región. “Los hidrocarburos generan el 95 por ciento de ingresos y no sé en qué quedará eso”, manifestó. En Santa Cruz, según ANF, el vicepresidente de los cívicos, Jaime Santa Cruz, sostuvo que “la nacionalización de los hidrocarburos era una medida extremadamente urgente para el país”. Sin embargo, desde esa entidad se informó que el directorio se reunirá hoy para pronunciarse. Los partidos políticos revelaron también desacuerdos. El jefe de UN, Samuel Doria Medina, afirmó que el decreto es una medida imprudente e irresponsable que dejará a Bolivia “en cuarentena” en el ámbito internacional, que traerá incertidumbre, menos inversión y menos empleo para los bolivianos. Además calificó la medida de electoral. Mientras que Alejandro Colanzi, diputado por Santa Cruz, dijo a ANF que la decisión es “histórica y razonable´. Podemos anunció que solicitará un informe sobre el decreto para que se conozcan los efectos negativos. El MNR, impulsor de la capitalización, no quiso opinar.El jefe de la ADN, Mauro Bertero, advirtió que el decreto “es radical con las empresas de países amigos y puede congelar los fondos de cooperación internacional destinados a Bolivia”.
Los empresarios fueron más cautos y solicitaron una explicación detallada sobre sus consecuencias, negativas o positivas. Entre los trabajadores, el ejecutivo de la COB, Jaime Solares y el dirigente del M-17 y concejal alteño, Roberto de la Cruz, manifestaron su desacuerdo con el Mandatario. “Es un show mediático, para hacer creer al mundo que se hizo la nacionalización; pero nada pasó pues es una mamada nacional” dijo De la Cruz. En contra de esas aseveraciones, la COR alteña, mineros, gremiales y otros, festejaron la medida. El dirigente de los campesinos, Isaac Ávalos, anunció que su sector tomará los campos petroleros si las empresas se niegan a entregarlos al Estado.
Fuente: Diario La Razón de Bolivia

La nacionalización divide a las regiones, sindicatos y partidos

Una vez conocido el decreto de nacionalización de los hidrocarburos, las repercusiónes recogidas de los diferentes sectores mostraron posiciones encontradas; mientras unos felicitan al Gobierno, otros anuncian petición de informes y efectos negativos para la economía. Los representantes de las regiones ricas en hidrocarburos (Santa Cruz y Tarija) no emitieron una posición oficial, aunque el prefecto interino de Tarija, Arturo Lema, adelantó que la medida perjudicará porque afectaría los recursos económicos de la región. “Los hidrocarburos generan el 95 por ciento de ingresos y no sé en qué quedará eso”, manifestó. En Santa Cruz, según ANF, el vicepresidente de los cívicos, Jaime Santa Cruz, sostuvo que “la nacionalización de los hidrocarburos era una medida extremadamente urgente para el país”. Sin embargo, desde esa entidad se informó que el directorio se reunirá hoy para pronunciarse. Los partidos políticos revelaron también desacuerdos. El jefe de UN, Samuel Doria Medina, afirmó que el decreto es una medida imprudente e irresponsable que dejará a Bolivia “en cuarentena” en el ámbito internacional, que traerá incertidumbre, menos inversión y menos empleo para los bolivianos. Además calificó la medida de electoral. Mientras que Alejandro Colanzi, diputado por Santa Cruz, dijo a ANF que la decisión es “histórica y razonable´. Podemos anunció que solicitará un informe sobre el decreto para que se conozcan los efectos negativos. El MNR, impulsor de la capitalización, no quiso opinar.El jefe de la ADN, Mauro Bertero, advirtió que el decreto “es radical con las empresas de países amigos y puede congelar los fondos de cooperación internacional destinados a Bolivia”.
Los empresarios fueron más cautos y solicitaron una explicación detallada sobre sus consecuencias, negativas o positivas. Entre los trabajadores, el ejecutivo de la COB, Jaime Solares y el dirigente del M-17 y concejal alteño, Roberto de la Cruz, manifestaron su desacuerdo con el Mandatario. “Es un show mediático, para hacer creer al mundo que se hizo la nacionalización; pero nada pasó pues es una mamada nacional” dijo De la Cruz. En contra de esas aseveraciones, la COR alteña, mineros, gremiales y otros, festejaron la medida. El dirigente de los campesinos, Isaac Ávalos, anunció que su sector tomará los campos petroleros si las empresas se niegan a entregarlos al Estado.
Fuente: Diario La Razón de Bolivia

El decreto 28701, el de la nacionalización de los hidrocarburos, firmado por el presidente Evo Morales Ayma.

CONSIDERANDO: Que en históricas jornadas de lucha, el pueblo ha conquistado a costa de su sangre, el derecho de que nuestra riqueza hidrocarburífera vuelva a manos de la nación y sea utilizada en beneficio del país.
Que en el Referéndum Vinculante de 18 de julio de 2004, a través de la contundente respuesta a la pregunta 2, el pueblo ha decidido, de manera soberana, que el Estado Nacional recupere la propiedad de Todos los hidrocarburos producidos en el país.
Que de acuerdo a lo expresamente dispuesto en los artículos 136, 137 y 139 de la Constitución Política del Estado, los hidrocarburos son bienes nacionales de dominio originario, directo, inalienables e imprescriptibles del Estado, razón por la que constituyen propiedad pública inviolable.
Que por mandato del inciso 5 del artículo 59 de la Constitución Política del Estado, los contratos de explotación de riquezas nacionales deben ser autorizados y aprobados por el Poder Legislativo, criterio reiterado en la sentencia del Tribunal Constitucional N0 00 19/2005 de 7 de marzo de 2005.
Que esta autorización y aprobación legislativa constituye fundamento del contrato de explotación de riquezas nacionales por tratarse del consentimiento que otorga la nación, como propietaria de estas riquezas, a través de sus representantes.
Que las actividades de exploración y producción de hidrocarburos se están llevando adelante mediante contratos que no han cumplido con los requisitos constitucionales y que violan expresamente los mandatos de la Carta Magna al entregar la propiedad de nuestra riqueza hidrocarburífera a manos extranjeras.
Que ha expirado el plazo de 180 días, señalado por el artículo 5 de la Ley N0 3058 de 17 de mayo de 2005 Ley de Hidrocarburos, para la suscripción obligatoria de nuevos contratos.
Que el llamado proceso de capitalización y privatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos - YPFB ha significado no sólo un grave daño económico al Estado, sino además un acto de traición a la patria al entregar a manos extranjeras el control y la dirección de un sector estratégico, vulnerando la soberanía y la dignidad nacionales.
Que de acuerdo a los artículos 24 y 135 de la Constitución Política del Estado, todas las empresas establecidas en el país se consideran nacionales y están sometidas a la soberanía, leyes y autoridades de la República.
Que es voluntad y deber del Estado y del Gobierno Nacional, nacionalizar y recuperar la propiedad de los hidrocarburos, en aplicación a lo dispuesto por la Ley de Hidrocarburos.
Que el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, como también el Pacto de los Derechos Económicos y Culturales, suscritos el 16 de diciembre de 1966, determinan que: todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio del beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia.
Que Bolivia ha sido el primer país del continente en nacionalizar sus hidrocarburos, en el año 1937 a la Standar Oil Co., medida heroica, que se tomó nuevamente en el año 1969 afectando a la Gulf Oil, correspondiendo a la generación presente llevar adelante la tercera y definitiva nacionalización de su gas y su petróleo.
Que esta medida se inscribe en la lucha histórica de las naciones, movimientos sociales y pueblos originarios por reconquistar nuestras riquezas como base fundamental para recuperar nuestra soberanía.Que por lo expuesto corresponde emitir la presente disposición, para llevar adelante la nacionalización de los recursos hidrocarburíferos del país.
EN CONSEJO DE MINISTROS DECRETA:
ARTÍCULO 1.- En ejercicio de la soberanía nacional, obedeciendo el mandato del pueblo boliviano expresado en el Referéndum vinculante del 18 de julio del 2004 y en aplicación estricta de los preceptos constitucionales, se nacionalizan los recursos naturales hidrocarburíferos del país.
El Estado recupera la propiedad, la posesión y el control total y absoluto de estos recursos.
ARTÍCULO 2.-
I. A partir del 1 de mayo del 2006, las empresas petroleras que actualmente realizan actividades de producción de gas y petróleo en el territorio nacional, están obligadas a entregar en propiedad a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos YPFB, toda la producción de hidrocarburos.
II. YPFB, a nombre y en representación del Estado, en ejercicio pleno de la propiedad de todos los hidrocarburos producidos en el país, asume su comercialización, definiendo las condiciones, volúmenes y precios tanto para el mercado interno, como para la exportación y la industrialización.
ARTÍCULO 3.-
I. Sólo podrán seguir operando en el país las compañías que acaten inmediatamente las disposiciones del presente Decreto Supremo, hasta que en un plazo no mayor a 180 días desde su promulgación, se regularice su actividad, mediante contratos, que cumplan las condiciones y requisitos legales y constitucionales. Al término de este plazo, las compañías que no hayan firmado contratos no podrán seguir operando en el país.
II. Para garantizar la continuidad de la producción, YPFB, de acuerdo a directivas del Ministerio de Hidrocarburos y Energía, tomará a su cargo la operación de los campos de las compañías que se nieguen a acatar o impidan el cumplimiento de lo dispuesto en el presente Decreto Supremo.
III. YPFB no podrá ejecutar contratos de explotación de hidrocarburos que no hayan sido individualmente autorizados y aprobados por el Poder Legislativo en pleno cumplimiento del mandato del inciso 5 del artículo 59 de la Constitución Política del Estado.
ARTÍCULO 4.-
I. Durante el período de transición, para los campos cuya producción certificada promedio de gas natural del año 2005 haya sido superior a los 100 millones de pies cúbicos diarios, el valor de la producción se distribuirá de la siguiente forma: 82% para el Estado (18% de regalías y participaciones, 32% de Impuesto Directo a los Hidrocarburos IDH y 32% a través de una participación adicional para YPFB), y 18% para las compañías (que cubre costos de operación, amortización de inversiones y utilidades).
II. Para los campos cuya producción certificada promedio de gas natural del año 2005 haya sido menor a 100 millones de pies cúbicos diarios, durante el período de transición, se mantendrá la actual distribución del valor de la producción de hidrocarburos.
III. El Ministerio de Hidrocarburos y Energía determinará, caso por caso y mediante auditorías, las inversiones realizadas por las compañías, así como sus amortizaciones, costos de operación y rentabilidad obtenida en cada campo. Los resultados de las auditorías servirán de base a YPFB para determinar la retribución o participación definitiva correspondiente a las compañías en los contratos a ser firmados de acuerdo a lo establecido en el artículo 3 del presente Decreto Supremo.
ARTÍCULO 5.-
I. El Estado toma el control y la dirección de la producción, transporte, refinación, almacenaje, distribución, comercialización e industrialización de hidrocarburos en el país.
II. El Ministerio de Hidrocarburos y Energía regulará y normará estas actividades hasta que se aprueben nuevos reglamentos de acuerdo a ley.
ARTÍCULO 6.-
I. En aplicación a lo dispuesto por el artículo 6 de la Ley de Hidrocarburos, se transfieren en propiedad a YPFB, a título gratuito, las acciones de los ciudadanos bolivianos que formaban parte del Fondo de Capitalización Colectiva en las empresas petroleras capitalizadas Chaco SA, Andina SA y Transredes SA.
II. Para que esta transferencia no afecte el pago del Bonosol, el Estado garantiza la reposición de los aportes por dividendos, que estas empresas entregaban anualmente al Fondo de Capitalización Colectiva.
III. Las acciones del Fondo de Capitalización Colectiva que están a nombre de las Administradoras de Fondos de Pensiones en las empresas Chaco SA, Andina SA y Transredes SA serán endosadas a nombre de YPFB.
ARTÍCULO 7.-
I. El Estado recupera su plena participación en toda la cadena productiva del sector de hidrocarburos.
II. Se nacionalizan las acciones necesarias para que YPFB controle como mínimo el 50% más 1 en las empresas Chaco SA, Andina SA, Transredes SA, Petrobras Bolivia Refinación SA y Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia SA.
III. YPFB nombrará inmediatamente a sus representantes y síndicos en los respectivos directorios y firmará nuevos contratos de sociedad y administración en los que se garantice el control y la dirección estatal de las actividades hidrocarburíferas en el país.
ARTÍCULO 8.- En 60 días, a partir de la fecha de promulgación del presente Decreto Supremo y dentro del proceso de refundación de YPFB, se procederá a su reestructuración integral, convirtiéndola en una empresa corporativa, transparente, eficiente y con control social.
ARTÍCULO 9.- En todo lo que no sea contrario a lo dispuesto en el presente Decreto Supremo, se seguirán aplicando los reglamentos y normas vigentes a la fecha, hasta que sean modificados de acuerdo a ley.
Los señores ministros de Estado, el presidente de YPFB y las Fuerzas Armadas de la Nación, quedan encargados de la ejecución y cumplimiento del presente Decreto Supremo. Es dado en el Palacio de Gobierno de la ciudad de La Paz, al primer día del mes de mayo del año dos mil seis.
FDO. EVO MORALES AYMA. David Choquehuanca Céspedes, Juan Ramón Quintana Taborga, Alicia Muñoz Alá, Walker San Miguel Rodríguez, Carlos Villegas Quiroga, Luis Alberto Arce Catacora, Abel Mamani Marca, Celinda Sosa Lunda, Salvador Ric Riera, Hugo Salvatierra Gutiérrez, Andrés Solíz Rada, Wálter Villarroel Morochi, Santiago Álex Gálvez Mamani Ministro de Trabajo e Interino de Justicia, Félix Patzi Paco, Nila Heredia Miranda.

Los iraníes prefieren un trabajo digno antes que la energía nuclear

El Primero de Mayo en Irán puso de relieve que los trabajadores están más preocupados por su precariedad laboral que por el programa nuclear que tiene a su país en el punto de mira de la comunidad internacional. Incluso en la manifestación oficial, una de las más reivindicativas de los últimos años, los miles de participantes transformaron el eslogan en defensa de la energía atómica que se ha convertido en lema obligado en cualquier acto institucional por otros que reclamaban: "la huelga es nuestro derecho" o "el trabajo fijo es nuestro derecho". Los trabajadores iraníes protestaron contra la precariedad en el empleo, los salarios sin cobrar de algunas fábricas estatales, y el mensaje fue sin duda recordar al presidente, Mahmud Ahmadineyad, su promesa electoral de mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos. "No sólo no se han producido mejoras, sino todo lo contrario: no se respetan las leyes laborales y si alguien reclama los derechos de los trabajadores, le meten en prisión", declaró Mansur Hayat Gheibi, uno de los dirigentes del Sindicato de Trabajadores de la Compañía de Autobuses de Teherán y Suburbios. Decenas de miles de trabajadores se echaron ayer a las calles en otras ciudades de Asia, informa Jose Reinoso. Más de 10.000 personas se manifestaron en Yakarta contra el plan del Gobierno de revisar una ley que, según los empresarios, afecta a la competitividad de la economía indonesia.En Filipinas, las manifestaciones mezclaron demandas económicas con peticiones de dimisión de la presidenta, Gloria Macapagal Arroyo. En Japón, salieron a la calle unas 300.000 personas. En Tailandia, miles de ciudadanos pidieron al Gobierno un incremento del 25% del salario mínimo.

Los pasos de Evo

No por largamente barruntado, el control absoluto de los hidrocarburos decretado ayer por Evo Morales resulta menos preocupante. Aun comprendiendo que Bolivia quiera ser el primer beneficiario de sus recursos naturales, especialmente del gas, igualmente necesita de la inversión extranjera para su explotación. Con esta nacionalización, cuyos detalles habrá que estudiar con mayor detenimiento a medida que se vayan desarrollando y aplicando, Bolivia pone en juego la credibilidad de sus garantías jurídicas.

El de la inversión extranjera no puede ser un juego de suma cero en que lo que uno gana -en este caso, el Estado- lo pierde otro -las empresas-, sino que todos deben resultar beneficiarios. De ahí la importancia de ver qué ocurre en el plazo de seis meses que, en su decreto, el presidente otorga a las empresas para adaptarse a la nueva normativa, tras la entrega inmediata de toda su producción a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Y no parece correcto en ningún caso mandar a los militares a tomar de inmediato el control de los campos de extracción de los hidrocarburos.

Evo Morales ha dado este paso a la vuelta de La Habana, donde ha constituido con Fidel Castro y Hugo Chávez el Tratado de Comercio de los Pueblos. A Cuba le sobran titulados, en especial, en quehaceres relativos a la salud y a la enseñanza públicas; a Bolivia le falta de todo, y Venezuela tiene el dinero del petróleo caro para sufragar esa triangulación. Al mismo tiempo, la Bolivia del presidente indigenista se ha incorporado a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), que Castro y Chávez crearon en diciembre de 2004, aunque no se sabe si es alternativa a nada y, desde luego, poco contribuye a la estabilidad del espacio latinoamericano. Evo Morales, que preside un país democrático, se une así a un dirigente reelegido en las urnas como Chávez, pero dado al modo autoritario, y a un anciano dictador, el más antiguo de todos, que nada tiene ya que decirle al mundo. No son las mejores compañías para Morales.
Pero en estos momentos, los ejes en América Latina son cambiantes. El Mercosur está en crisis, el líder venezolano le está intentando dar la puntilla a la Comunidad Andina de Naciones, y varios países se suman a acuerdos bilaterales con Estados Unidos. Pese a todos lo favores que le debe a Chávez y a Castro, que apostaron por él en la campaña electoral, Evo Morales no debería echarse en sus manos, ni alejar la inversión extranjera con medidas que, si no se cuidan, no están adaptadas ni al mundo de hoy ni a las necesidades de un país de economía tan desesperadamente precaria como Bolivia.
Editorial del diario español El País
 
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