El Gobierno se dispone a aprobar hoy unos Presupuestos para 2013 que deberán contener un ajuste de más de 25.000 millones de euros adicionales para cumplir con el objetivo de déficit exigido por Bruselas para el próximo ejercicio: un 3,8% del PIB para la Administración central y la Seguridad Social. El gasto de los Ministerios se reducirá un 12%, el salario de los funcionarios se congelará por tercer año consecutivo y el Ejecutivo confía en que la subida de impuestos, sobre todo del IVA, permita recaudar 15.000 millones. Pese a todo, el gasto del Estado seguirá desbocado: crecerá un 9,2% por el incremento de los intereses de la deuda y el aumento de los gastos de la Seguridad Social.
El proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el próximo año recibirá el visto bueno del Consejo de Ministros este jueves, y no el viernes (fecha habitual de las reuniones), para que el Gobierno pueda enviarlo al Parlamento este sábado (entre la aprobación y la presentación a los diputados se debe de dejar pasar un día) y aprobarlo antes del 1 octubre como establece la ley.
El Gobierno deberá afilar el lápiz para cuadrar unas cuentas en las que sube el gasto y los ingresos están lastrados por la recesión económica. Los gastos por los intereses de la deuda pública se dispararán en más de 9.100 millones, hasta unos 38.000 millones. Los gastos de personal consolidados (de la Administración Central, Seguridad Social y organismos autónomos) presupuestados para el año 2012 estuvieron ya por debajo de esa cifra, ya que fue de 33.151 millones de euros. Así pues, la previsión de gastos que realiza el Gobierno para pagar los intereses superará por primera vez a lo que dedica a pagar la nómina de los funcionarios y empleados públicos.


