Miles de policías participan del mayor operativo de seguridad jamás visto en Escocia, donde los líderes del G8 (los siete países más ricos del mundo y Rusia) comenzarán mañana su cumbre anual. La Policía de Tayside (Escocia) está al frente de este operativo que costará unos 145 millones de euros, y al que se suman agentes de Inglaterra y Gales para asegurar que la reunión transcurra sin incidentes.Más de 15.000 agentes vigilarán la cumbre que se celebrará en el hotel Gleneagles, en plena campiña escocesa, entre mañana y el viernes. El comisario de la Policía de Tayside, John Vine, será el responsable de la seguridad de los líderes, los 3.000 periodistas que cubrirán la cumbre y los ciudadanos. El hotel en el que se alojarán los líderes de Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Italia, Japón, Inglaterra y Rusia es una auténtica fortaleza rodeada por una muralla de acero de ocho kilómetros para impedir el acceso de manifestantes. La gente que trabaja dentro de ese cordón de seguridad debe llevar algún tipo de identificación para entrar o salir de allí. Varios comercios cercanos al hotel Gleneagles cerrar esta semana sus puertas por temor a que sus negocios sufran daños materiales si se producen incidentes violentos durante la cumbre. A unos sesenta kilómetros de Gleneagles, en Edimburgo, la policía también vigilará las calles y protegerá comercios ya que está prevista para mañana una manifestación contra la pobreza organizada por el músico y activista irlandés Bob Geldof. Además, se construyó una barrera en torno al Parlamento escocés en Edimburgo. Ayer se produjeron violentos incidentes durante una marcha en el centro de Edimburgo y la Policía detuvo a unos cien manifestantes. Según las fuerzas del orden, entre los manifestantes había sospechosos anarquistas que viajaron a Escocia desde distintas ciudades europeas. A la cumbre, que empezará mañana con una cena en Gleneagles, también fueron invitados los líderes del llamado Grupo de los Cinco (Brasil, China, India, México y Sudáfrica), además del director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, y el presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz.


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