La intervención, que reduce el tamaño del estómago, debe realizarse únicamente en personas con sobrepeso de más del 50 por ciento. Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Stanford (California) evaluó a 371 pacientes sobre los posibles factores o riesgos cardiovasculares, antes de que se les practicara el bypass gástrico y por 12 meses después. Los científicos aseguraron que vieron mejorías en riesgos cardíacos. Los cambios más importantes se vieron en los triglicéridos y en una proteína reactiva. Según John Morton, profesor auxiliar de cirugía, el tratamiento con estatinas reducen esa proteína reactiva en un 16 por ciento. “Pero descubrimos que el desvío gástrico la redujo en un 50 por ciento”. Según los especialistas, el sobrepeso es uno de los factores responsables del peligro de que una persona no solo sufra enfermedades del corazón, sino también apoplejías o diabetes. Este estudio, presentado en la reunión anual de la Sociedad de Estados Unidos para la cirugía bariátrica celebrada en Orlando (E.U.), despierta aún más las expectativas de la cirugía, ya que en este país, se ha convertido en una epidemia que toca a más del 60 por ciento de la población y cerca de 30 millones de personas son obesas. Según cifras de la Sociedad de Cirugía Bariátrica, este tipo de operaciones aumentó de 29.000 en 1999 a unas 141.000 en el año anterior. Esta intervención, que anula alrededor de un metro del intestino delgado, tiene 2 por ciento de mortalidad y requiere cambios en los hábitos alimentarios. Brandon Williams, autor principal del estudio, señaló que el proceso de realizar este desvío estomacal induce algunos cambios en el metabolismo de lípidos “lo que demuestra que no solo es un procedimiento estético sino que beneficia la salud”, indicó.


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