jueves, agosto 18, 2005

Benedicto XVI llega a Alemania en su primera visita fuera de Italia

Benedicto XVI ha llegado a la ciudad alemana de Colonia en su primera visita oficial fuera de Italia. El Papa, que ha sido recibido por medio millón de personas, participará en la Jornada Mundial de la Juventud. Entre sus planes figura visitar la sinagoga de Colonia, algo que sólo su predecesor había hecho. Alemania, su tierra natal, es el primer país del extranjero que visita el ex cardenal Ratzinger desde que se convirtió en Benedicto XVI, pero esto se debe a una casualidad ya que la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia la convocó Juan Pablo II y el nuevo pontífice cumple con un compromiso de su predecesor. La nación que recibe la primera visita programada por el propio Benedicto XVI será la patria de Juan Pablo II, Polonia, y si el viaje aún no ha tenido lugar es porque ese país se encuentra en campaña electoral y Ratzinger no quiere con su presencia incidir en la misma. Alemania también se encuentra de campaña electoral, pero se trata del país del pontífice y además una visita papal tiene aquí menos peso que en Polonia, aunque el partido con más posibilidades de ganar lleve el nombre de Unión Cristianodemócrata (CDU).
Cita con los jóvenes
El avión en el que viajaba el Papa, un Airbus 321 de la compañía Alitalia, aterrizó al mediodía en el aeropuerto de Colonia-Bonn, donde fue recibido por el presidente alemán, Horst Koehler y por canciller Gerhard Schröder, con sus respectivas esposas. Benedicto XVI, que a diferencia de su antecesor, Juan Pablo II, no besó suelo tras descender el avión, aspecto sobre el que especularon varios diarios, permanecerá en Alemania hasta el próximo día 21. El Papa se entrevistará con representantes del Gobierno alemán y seguirá una apretada agenda, la cual concluirá con la celebración de la misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud, a la que se espera asistan hasta 800.000 personas. Su primera cita pública será a las 16.30 horas, con una fiesta de acogida de los jóvenes que se realizará con una navegación a lo largo del río Rhin. Más indiferencia que expectación. Ratzinger no es profeta en su tierra, y el diario 'Süddeutsche Zeitung' afirma que se le podría atribuir la frase de Goethe: "No les gusto a los alemanes y los alemanes no me gustan a mi". El Papa alemán lleva más de 20 años fuera de su país -desde que Juan Pablo II lo llamó para dirigir la Congregación para la Doctrina de la Fe- y ya antes se había distanciado de la sociedad alemana a raíz de la revuelta de 1968 que le hizo volverse conservador. Mientras fue prefecto de la citada Congregación, Ratzinger protagonizó enfrentamientos con los católicos alemanes e incluso con la Conferencia Episcopal de su país. Es por ello que su elección como Papa fue acogida en algunos sectores de la opinión pública alemana y en grupos católicos críticos como una especie de catástrofe.
Doctrinas para los jóvenes
Antes de partir de viaje, Benedicto XVI ha animado a los jóvenes a que se esfuercen por descubrir que es lo esencial en la vida y que rechacen el materialismo. Refiriéndose a los europeos, les ha exhortado a trabajar para recuperar las raíces cristianas del viejo continente, cada vez más secularizado. Lo más destacado de la visita del Papa será su paso por la sinagoga de Colonia, lo que tiene como único precedente la que realizó Juan Pablo II en 1986 cuando pisó la de Roma. Fue la primera vez que un Papa entraba en un templo judío. La visita se encuadra en un momento difícil en las relaciones entre la Santa Sede e Israel, debido a las acusaciones de Tel Aviv contra el Papa, al que reprocha no haber condenado muchos de los atentados sufridos por los judíos. El pasado martes, la noticia de la muerte del fundador de la comunidad ecuménica de Taizé, el hermano Roger Schutz, que falleció a los 90 años, apuñalado por una mujer rumana durante una oración en un centro religioso, sorprendía al Papa.

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