
Por 150 votos a favor, tres en contra y una abstención, el Congreso Pleno ratificó las reformas constitucionales en una sesión que duró más de dos horas. Con las 58 enmiendas a la Constitución de 1980 se termina con los senadores designados y vitalicios, se restituye la facultad presidencial para remover anticipadamente a los comandantes en jefes de las Fuerzas Armadas y al general director de Carabineros y se modifica la integración y funciones del Tribunal Constitucional. Además se acorta de 6 a 4 años el período presidencial sin reelección inmediata, se disminuye de 40 a 35 años la edad para ser elegido Presidente de la República y senador, termina con el número fijo de 13 regiones y saca de la Constitución el sistema electoral binominal, el cual pasa a la Ley Orgánica Constitucional. Antes de la votación, el presidente del Senado, Sergio Romero, otorgó la palabra a los representantes de las bancadas. El primero en hablar fue el DC Andrés Zaldívar, quien destacó que el nuevo texto constitucional no contendrá ninguna de las normas transitorias de la Carta Fundamental de 1980 y además será "autentificado con la firma del Presidente de la República elegido soberanamente por sus ciudadanos, por votación popular". En su discurso, Zaldívar señaló además que queda pendiente reformar el sistema electoral, ya que consideró que "el sistema binominal no es una expresión democrática de la soberanía popular, no sólo se distorsiona la representación de las mayorías y minorías e impide la representación de grupos minoritarios, sino que, aún más grave, provoca en la ciudadanía que la decisión de la elección de los representantes en el Parlamento no está radicada tanto en ella, sino que en la dirección de los partidos". Luego siguió el turno de los senadores UDI Andrés Chadwick y Hernán Larraín. El primero destacó las reforma a la integración del Tribunal Constitucional, que "dotado de nuevas atribuciones" podrá incluso "llegar a declarar incostitucional una ley ya vigente y aprobada por este Congreso en cuanto esa ley transgreda la Constitución y los derechos fundamentales de las personas". Larraín, por su parte, fue interrumpido por manifestantes del pacto Juntos Podemos, quienes fueron desalojados de las tribunas luego de gritar consignas contra las modificaciones a la Carta Fundamental, la que siguen considerando una "constitución pinochetista". A raíz de este hecho, la sesión debió suspenderse durante cinco minutos. Tras el receso habló el senador PS José Antonio Viera Gallo, quien señaló que "las reformas constitucionales fueron por mucho tiempo un tema pendiente en nuestra sociedad. Hizo bien la Concertación de Partidos por la Democracia de insistir permanentemente en su realización, porque no basta con el avance económico y social, sino que es fundamental también afianzar y reforzar las instituciones democráticas". Por su parte, el senador RN Alberto Espina, otro de los negociadores emblemáticos, indicó que "la Constitución de 1980 sin duda sirvió de base para lograr una transición desde el gobierno militar a un régimen civil democrático. Fue clave para ello las 54 reformas a las Constitución impulsadas por los líderes de la Concertación, por autoridades del gobierno militar y muy especialmente por la dirigencia de mi partido, que en aquel entonces encabezaba Andrés Allamand", y que hicieron posible los primeros cambios de 1989. Si bien destacó los aspectos positivos de la Carta de 1980, reconoció que ésta tenía aspectos contrarios a la dermocracia. Por ello manifestó su satisfacción con las modificaciones, con las que espera que la nación retome la tradición histórica "para transformarnos en el primer país de latinoamérica que derrote la pobreza y genere condiciones de igualdad y progreso". También participaron del debate entre otros, los diputados Laura Soto (PPD), Fernando Meza (PRSD) y el senador designado Jorge Martínez Busch, quien lamentó que los cambios no se consultaran en votación popular.
CONSTITUCION DEMOCRATICA
Antes de la sesión en el Congreso, el ministro del Interior, Francisco Vidal, dijo que la Carta Fundamental "es la ley de las leyes, la matriz que ordena el conjunto de disposiciones con la cual convivimos todos los chilenos". En conversación con radio Cooperativa, señaló que "más allá del juicio político y moral sobre Pinochet que tiene la sociedad chilena yo diría que expresa en un texto refundido la profundidad, la cantidad y la calidad de la reforma y uno puede decir entonces, conceptualmente, con absoluta seguridad, que lo que tenemos a partir de esta promoción de reforma y los posteriores vetos en el Senado y en la Cámara, es una Constitución democrática". En ese sentido, agregó que "siempre vamos a tener diferencias sobre algunos aspectos de la Carta Fundamental" pero con los avances que se van a producir hoy día producto de este gran acuerdo se dará un salto sustancial. El ministro reconoció que "siempre va a haber gente que estima con todo derecho que se puede avanzar más, pero sin duda alguna lo que tenemos hoy día a partir de las reformas es una Constitución, primero, reconocida por todos. No le hace bien a un país lo que vivimos por 15 años, que un sector importante, mayoritario de la ciudadanía estimaba que esa Constitución tenía ilegitimidad en el origen, pero fundamentalmente ilegitimidad en los contenidos esenciales. Esos se superan. Segundo, un texto refundido, dada la magnitud de los cambios, que va a llevar la firma de un Presidente, en este caso el Presidente Lagos, elegido por la mayoría de los chilenos".


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