Editorial del diario colombiano El Tiempo sobre la retirada de Israel:
Un año y medio de tensiones políticas en Israel, desatadas desde cuando Ariel Sharon anunció su decisión de evacuar las colonias de la franja de Gaza, llegarán a su fin a partir de hoy, cuando se pondrá en marcha la retirada de los primeros 8.500 colonos israelíes instalados en este territorio, largamente reclamado como propio por los palestinos. Momento histórico al cual, sin embargo, no se asociarán los sectores más radicales de Israel, encabezados por figuras como el ex ministro y rival de Sharon, Benjamín Netanyahu, que consideran que con este paso se pondrá en peligro la seguridad del Estado judío. Este es el precio que Sharon aceptó pagar para impulsar el diálogo con los palestinos, a riesgo de quedar situado en el peor de los mundos: por un lado, en peligro de perder el apoyo de su partido Likud, dentro del cual hay fuertes resistencias al plan; y, por otro, enfrentado a la insatisfacción palestina que considera que el retiro sólo cubrirá a Gaza, donde reside una parte ínfima de los casi 500.000 israelíes que viven en todos los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días, en junio de 1967, incluyendo a Cisjordania, donde hay casi un cuarto de millón. Además, queda por fuera un área cercana a Jerusalén que perteneció a los palestinos, y entre los dos sectores se erige el muro que, desde el inicio de su construcción, en julio del 2002, ha sido calificado como un serio escollo a la paz. El sector más extremo del Likud, que lidera Netanyahu, se ha opuesto firmemente –en buena parte por cálculos electorales– al retiro, decidido por Sharon después de meses de debates internos en su gabinete. Hace sólo seis meses el primer ministro debió recomponerlo, tras aliarse con sus adversarios laboristas, para contrarrestar la resistencia a la iniciativa dentro de su propio partido. Y apenas una semana atrás enfrentó un amago de crisis por el retiro de Netanyahu del Ministerio de Finanzas, en un ostensible gesto de rechazo a la evacuación que, sin embargo, no fue suficiente para frenarla.


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