domingo, septiembre 18, 2005

El uranio del reactor argentino en Sydney, en la mira norteamericana

Artículo del suplemento Zona del diario El Clarín de Buenos Aires.
Por esas paradojas de la historia, el debate de 4 años para que el Congreso aprobara en diciembre el tratado de cooperación nuclear con fines pacíficos entre la Argentina y Australia ahora parecería haber perdido sentido. El acuerdo es la cobertura legal para el reactor de investigación que vendió la empresa estatal Investigaciones Aplicadas (INVAP) a ese país. El debate legal, político y tecnológico, que tuvo como antagonistas principales a INVAP y a Greenpeace, giraba alrededor de la posibilidad de que la Argentina tuviera que permitir el reingreso a su territorio de los elementos combustibles gastados del reactor para su acondicionamiento y regreso a Australia para su almacenamiento definitivo. Hasta ahora con el viejo reactor británico en Sydney, los elementos se los lleva una empresa francesa para su reprocesamiento y el tratado establece que la Argentina debe dar ese servicio a Australia en el caso de que no tuviera dónde hacerlo. El debate era por la entrada al país, una vez por año, de elementos combustibles que caben en 2 barriles de 200 litros. Ahora Clarín supo en fuentes diplomáticas que los Estados Unidos incluyeron a los futuros elementos gastados del reactor argentino en Australia en el "Programa de Aceptación de Elementos Combustibles Gastados de Reactores de Investigación Extranjeros", el mismo a través del cual se están llevando el material nuclear de los reactores de Ezeiza y Bariloche. El reactor argentino en Australia será inaugurado el año próximo por el presidente Néstor Kirchner. De esta forma, Australia habría aceptado, según los norteamericanos, que a partir del 2007 esos elementos vayan al basurero nuclear de EE.UU. para evitar que caigan en manos de terroristas. Así se indica en un memorándum de la Secretaría de Energía de los EE.UU. del 23 de noviembre del año pasado. El argumento es que el uranio enriquecido al 20 por ciento usado en los elementos combustibles fabricados por la CNEA para el reactor argentino es de origen norteamericano. De todos modos, aún falta un anuncio oficial del gobierno de Australia sobre esta alternativa para los futuros elementos combustibles gastados del reactor argentino de 20 megawatts llamado OPAL. El contrato entre INVAP y Australia fue firmado en el 2000 por 180 millones de dólares y constituye la exportación tecnológica más grande de la historia argentina. El tratado de cooperación nuclear entre la Argentina y Australia había sido firmado ese año y aprobado por el Senado rápidamente pero durante cuatro años la Cámara de Diputados no lo trató hasta que, en diciembre pasado, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Jorge Argüello, de la mano de la política reindustrialista del kirchnerismo, consiguió los votos necesarios para su ratificación.

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