Un triste colofón para una cumbre que no tuvo el mejor de los comienzos. La sesión inaugural de la Asamblea General de Naciones Unidas, que en su 60 aniversario reunió a 170 jefes de Estado en Nueva York, arrancó el martes con la intención de encontrar soluciones a cuatro grandes problemas: la pobreza, la seguridad global, los derechos humanos y la reforma de la propia organización. Pronto, pese a su determinación inicial, los líderes mundiales evitaron lanzar propuestas firmes o concretar nuevas obligaciones y el fracaso colectivo tuvo que evitarse reduciendo al máximo los compromisos en todas las materias. El mismo Kofi Annan, secretario general de la ONU, se vio obligado a admitir ayer que el texto final, que deberá ser aprobado hoy y contiene el resultado de unas difíciles negociaciones, está muy por debajo de las expectativas iniciales. Por ejemplo, el documento obtenido subraya la necesidad de un sistema multilateral efectivo para enfrentarse a las amenazas y problemas globales y, sin embargo, la reforma de la organización, que Annan considera indispensable, ha sido uno de los mayores fracasos de esta cumbre.“Seamos francos. No hemos logrado la reforma fundamental que creo necesaria”, señaló el miércoles. La segunda jornada terminó convirtiéndose en un crisol de iniciativas de los líderes, que abordaron tanto la polémica del programa nuclear de Irán como el camino hacia una Alianza de Civilizaciones o el empleo de la fuerza militar contra el terrorismo.
Soluciones a los cuatro puntos
En lo referente al desarrollo, la mitad del documento está dedicada a la lucha contra la pobreza o enfermedades como el sida o la malaria. El texto se limita a instar a los países del primer mundo a que destinen un 0,7% de su PIB a la financiación de dicho desarrollo, con el objetivo de alcanzar al menos el 0,5% para el año 2010. Más de 850 millones de personas sufren desnutrición crónica en el planeta, pese a lo cual la ayuda dirigida a los sectores agrícolas predominantes en los países más pobres se ha reducido en los últimos veinte años de 5.140 millones de dólares a 2.220 millones. En cuanto a la paz y seguridad, los líderes reconocieron que nos enfrentamos a una serie de amenazas que requieren una respuesta urgente y “coordinada”. El texto enfatiza la necesidad de resolver las diferencias por vías pacíficas para evitar un conflicto armado y señala que el Consejo de Seguridad debe decidir una acción coercitiva. La cumbre acordó asimismo crear una Comisión de la Paz para evitar que los países que salgan de una guerra recaigan en un conflicto armado. Para los derechos humanos, una Consejo de Derechos Humanos sustituirá a la actual comisión con sede en Ginebra. Los líderes no han establecido cómo estará compuesto ni sus funciones principales. En este ámbito, las naciones que forman la ONU han introducido un nuevo concepto, el de la “responsabilidad de proteger” a la población civil, que facilitará la intervención militar en casos de genocidio o limpieza étnica. Por último, los jefes de Estado reafirmaron su compromiso para reforzar la autoridad y capacidad de acción de las Naciones Unidas. Sobre la discusión del Consejo de Seguridad, y la polémica cuestión del derecho de veto, se ve como “esencial” su modernización, para aumentar su representatividad, eficiencia y transparencia.
En lo referente al desarrollo, la mitad del documento está dedicada a la lucha contra la pobreza o enfermedades como el sida o la malaria. El texto se limita a instar a los países del primer mundo a que destinen un 0,7% de su PIB a la financiación de dicho desarrollo, con el objetivo de alcanzar al menos el 0,5% para el año 2010. Más de 850 millones de personas sufren desnutrición crónica en el planeta, pese a lo cual la ayuda dirigida a los sectores agrícolas predominantes en los países más pobres se ha reducido en los últimos veinte años de 5.140 millones de dólares a 2.220 millones. En cuanto a la paz y seguridad, los líderes reconocieron que nos enfrentamos a una serie de amenazas que requieren una respuesta urgente y “coordinada”. El texto enfatiza la necesidad de resolver las diferencias por vías pacíficas para evitar un conflicto armado y señala que el Consejo de Seguridad debe decidir una acción coercitiva. La cumbre acordó asimismo crear una Comisión de la Paz para evitar que los países que salgan de una guerra recaigan en un conflicto armado. Para los derechos humanos, una Consejo de Derechos Humanos sustituirá a la actual comisión con sede en Ginebra. Los líderes no han establecido cómo estará compuesto ni sus funciones principales. En este ámbito, las naciones que forman la ONU han introducido un nuevo concepto, el de la “responsabilidad de proteger” a la población civil, que facilitará la intervención militar en casos de genocidio o limpieza étnica. Por último, los jefes de Estado reafirmaron su compromiso para reforzar la autoridad y capacidad de acción de las Naciones Unidas. Sobre la discusión del Consejo de Seguridad, y la polémica cuestión del derecho de veto, se ve como “esencial” su modernización, para aumentar su representatividad, eficiencia y transparencia.


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