La cumbre de la ONU, que concluyó ayer en Nueva York, ha quedado lejos de las expectativas puestas por su secretario general, Kofi Annan, y de las necesidades de adaptación de esta organización al siglo XXI. Los escasos avances y las contradicciones han quedado en evidencia cuando el Consejo de Seguridad, reunido a su más alto nivel con los jefes de Estado o de Gobierno de los países miembros, aprobó una resolución contra el terrorismo -que, como tal, pasa a formar parte del Derecho Internacional- que incluye su severa condena, pero sin que haya sido capaz de alcanzar un acuerdo sobre su definición. La ONU avanza a paso de tortuga. El logro más importante ha sido el reconocimiento de la "responsabilidad de proteger" a las poblaciones en peligro de genocidio o crímenes contra la humanidad, un avance más en el concepto de "injerencia por razones humanitarias". Sin embargo, no se especifica cómo se articulará. La creación de una Comisión para la Construcción de la Paz es otro paso, aún sin precisarse su composición y medios. Y el Comité sobre Derechos Humanos no ha pasado de la fase de principio. La gran reforma para hacer más representativo el Consejo de Seguridad (que no democrático) queda relegada a un futuro indeterminado. En Nueva York se ha visto estos días la ONU posible, pero no la necesaria o deseable.
Editorial del diario El País de España.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario