El pavoroso terremoto que afectó a Pakistán provocando decenas de miles de muertes ha vuelto a sacudir a la comunidad internacional. Como ya ocurrió a principios de este año con el tsunami que castigó las costas de Asia y Oceanía, este sismo golpea una región del mundo en la que domina la pobreza, el subdesarrollo y la ausencia de tecnología y capacidades para prevenir y atenuar el impacto de estos fenómenos.Por otra parte, se trata de territorios en los que se ha invertido más en las últimas décadas en armamentos que en desarrollo, con países enfrentados en guerras prolongadas, como es el caso de India y Pakistán por Cachemira, y epicentros de lo que EE.UU. ha definido como principal amenaza a la paz y la seguridad internacional, el terrorismo fundamentalista islámico localizado en Asia Central.
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