
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, habla alto y claro sobre Irak: el proceso para aprobar la Constitución iraquí no ha sido integrador y, pase lo que pase en el referéndum, la violencia continuará. Annan, ghanés de 67 años, recibió el jueves en Salamanca a varios medios iberoamericanos, entre ellos EL PAÍS.
Pregunta. Llega usted a España en plena crisis de la inmigración en Ceuta y Melilla. ¿Qué papel cree que debe jugar la ONU?
Respuesta. Tenemos una posición activa a través de ACNUR. Cuando empezó la crisis, enviamos tres equipos: a Canarias, a Ceuta y Melilla y a Marruecos. El equipo principal está aún ahí y estamos cooperando. Creo que no podemos parar la inmigración y que va a continuar, pero lo importante es que la gestionemos de forma efectiva para todos. Yo acepto que los Gobiernos quieran controlar sus fronteras, pero los inmigrantes deben ser tratados con humanidad, de acuerdo con la ley internacional y con respeto a la dignidad. También es necesario chequear bien todos los casos, porque hay demandantes de asilo o refugio que no deben ser rechazados. Deben ser separados para que su caso sea tratado. Nuestra comisión de refugiados ha identificado algunos casos y está intentando resolver esa situación. Mi llamamiento es que, aunque el Gobierno no tiene responsabilidad en el flujo de inmigración, tiene la responsabilidad de tratar a la gente humanamente, a pesar de su raza y con un respeto a su dignidad.
Pregunta. Llega usted a España en plena crisis de la inmigración en Ceuta y Melilla. ¿Qué papel cree que debe jugar la ONU?
Respuesta. Tenemos una posición activa a través de ACNUR. Cuando empezó la crisis, enviamos tres equipos: a Canarias, a Ceuta y Melilla y a Marruecos. El equipo principal está aún ahí y estamos cooperando. Creo que no podemos parar la inmigración y que va a continuar, pero lo importante es que la gestionemos de forma efectiva para todos. Yo acepto que los Gobiernos quieran controlar sus fronteras, pero los inmigrantes deben ser tratados con humanidad, de acuerdo con la ley internacional y con respeto a la dignidad. También es necesario chequear bien todos los casos, porque hay demandantes de asilo o refugio que no deben ser rechazados. Deben ser separados para que su caso sea tratado. Nuestra comisión de refugiados ha identificado algunos casos y está intentando resolver esa situación. Mi llamamiento es que, aunque el Gobierno no tiene responsabilidad en el flujo de inmigración, tiene la responsabilidad de tratar a la gente humanamente, a pesar de su raza y con un respeto a su dignidad.


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