
El sacerdote jesuita que mañana será canonizado en roma vivió en un pais muy distinto al actual. pero, como nadie, pudo ver los problemas y las carencias de esa sociedad. El historiador y académico de la Universidad Católica Cristián Gazmuri, desde su perspectiva de agnóstico, analiza la vida e influencia del religioso y la manera como él enfrentó los flagelos sociales, muchos de los cuales subsisten hasta hoy. Chile está en vigilia, por este extraordinario hombre que puso en acento en el Hombre, en el afecto, la solidaridad, la ayuda. Reportaje de la Revista Sábado del diario El Mercurio, que invito a su lectura:
Por Cristián Gazmuri
En 1941 aparecía un libro con un título provocativo. Se llamaba ¿Es Chile un país católico? Su autor era un sacerdote jesuita, el padre Alberto Hurtado. Por cierto que el libro despertó polémica, aunque el autor no era todavía un hombre muy conocido en Chile, salvo en círculos cercanos a la Compañía de Jesús. El libro, fundamentado en buena información, demostraba que la gran mayoría de los chilenos, diciéndose católicos, en verdad no lo eran. Al padre Hurtado le preocupaban dos cosas. En primer lugar la fe: veía con mucha preocupación que los católicos no practicaban la doctrina de la Iglesia en materias propiamente religiosas. Así afirmaba con audacia: " Simplificando los resultados llegamos a la conclusión de que el 9% de la mujeres y el 3,5 % de los hombres van a misa los domingos; y que cumplen con la Iglesia un 14% de los fieles". Este Chile formalmente católico, pero agnóstico en los hechos, dolía al autor, porque siempre su preocupación fundamental fue la fe; de allí partió y en ésta se basó toda su obra.


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