lunes, mayo 01, 2006

Cientos de miles de inmigrantes hispanos se manifiestan en contra de la reforma migratoria del Gobierno de EE UU


La jornada del primero de mayo no es día festivo en Estados Unidos, excepto tal vez para gran parte de la comunidad hispana, que ha elegido esta fecha para desaparecer. El “día sin inmigrantes”, ha sido secundado por cientos de miles de personas en todo Estados Unidos, tiene como objeto presionar al Congreso para que busque una salida a los 12 millones de sin papeles que que representan el 5% del total de la fuerza de trabajo del país. Se trata de un movimiento de protesta sin líderes claros, que cuenta con el apoyo no expreso de la Iglesia católica (la única fuerza social que aglutina a todos los hispanos) y con un precedente en forma de película: Un día sin mexicanos, rodada en 2004 por Sergio Arau, el segundo filme más taquillero de la historia en México.
Como en la ficción, de lo que se trata es de demostrar la importancia de esta comunidad de la forma más llamativa: desapareciendo. Es decir, quedándose en casa en lugar de ir a trabajar. ¿Quién servirá entonces la mesa en los restaurantes, aparcará los coches, limpiará las casas, recogerá las cosechas, etcétera?
Se trata sin duda una de las principales protestas sociales en Estados Unidos desde la lucha por los derechos civiles de los negros en los años sesenta o las marchas contra la guerra de Vietnam, y no se trata de una movilización sin riesgos, puesto que podría acarrear miles de despidos e incluso poner a la opinión pública en contra de esa comunidad en un momento tan importante.
Protestas por todo el país
Sin embargo, las protestas han contado con la oposición de grupos estadounidenses que la consideran una burla a la autoridad, ya que estos 'sin papeles' se atreven a protestar pese a estar cometiendo un delito al permanecer en el país de forma irregular. Por esta razón, se han polarizado algunas opiniones y se ha llegado a reclamar la detención de los ilegales durante las manifestaciones. Hasta el momento, la manifestación más concurrida ha sido la organizada por las asociaciones de Chicago, que contaban con medio millón de participantes al mediodía de la jornada y a la que continuaban incorporándose nuevos manifestantes procedentes de todas las áreas de la ciudad, según recogían las cadenas de televisión norteamericanas. En Los Ángeles más de 100.000 personas han comenzado la jornada acudiendo a una de las dos marchas convocadas. Especialmente ha destacado también, la multitudinaria protesta de Nueva York. Miles de personas han formado una cadena humana que ha unido los cinco barrios de la ciudad, desde Battery Park en el la parte baja de Manhattan hasta el Harlem Hispano, en el lado opuesto de la isla, y así a través del Bronx, Queens Brooklyn y simbólicamente hasta Staten Island, reclamando de esta manera una ley migratoria justa para los millones de indocumentados presentes en el país. La jornada en la ciudad de los rascacielos ha discurrido de forma dispar ya que mientras en algunos núcleos como el Harlem hispano la mayor parte de las tiendas han permanecido cerradas, el centro financiero de la ciudad no se ha visto afectado en igual medida aunque una sorprendente tranquilidad en las calles y un tráfico fluido ha resaltado el hecho de que muchas personas no han acudido a Manhattan.
Respuesta política
Los organizadores de la manifestaciones esperan ahora que los órganos gubernamentales respondan y rechacen de forma plena la criminalización de los trabajadores ilegales, tal y como pretendía un proyecto de ley de la Cámara de Representantes que ha sido rechazado por el Senado. El Senado tramita ahora una propuesta de dos republicanos para permitir la legalización de aquellos inmigrantes sin papeles que lleven más de cinco años en Estados Unidos, y para poner en marcha un programa de trabajo temporal para el resto. El Pew Hispanic Center calcula que hay entre 11 y 12 millones de indocumentados, en su mayoría hispanos.

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