Al encuentro de Jerusalén también asistió el enviado de la ONU para Oriente Medio, Álvaro de Soto, y por su antecesor, Terje Roed-Larsen. Por su parte, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, pidió en Bruselas "acciones concretas y específicas" y la implicación de los países europeos en las fuerzas de pacificación. Los detalles sobre el concepto y el tamaño de esa fuerza "aún deben ser determinados", dijo, pero afirmó que será mayor que los 2.000 efectivos de la misión de la ONU que controla el alto el fuego en la zona fronteriza de la 'línea azul' que delimita la frontera entre el sur del Líbano e Israel desde la retirada israelí en mayo de 2000.
También en relación con la intervención de fuerzas de paz se pronunció el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quien subrayó que España "no apoyará ningún tipo de misión internacional" en la zona si "no está avalada plenamente" por el Consejo de Seguridad. El jefe de la diplomacia española considera que la comunidad internacional ha actuado "con mucha tibieza y con falta de voluntad política" en Oriente Medio y y recalcó que "ha llegado el momento de poner punto final a esa situación de fatalismo histórico".


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