miércoles, julio 12, 2006

La crisis de los misiles fortalece el debate militar en Japón

La crisis generada en Japón por los disparos de los misiles norcoreanos ha intensificado el debate sobre un cambio de la Constitución pacifista y sitúa en el horizonte un ejército nipón fortalecido. El lanzamiento de siete misiles norcoreanos, el pasado 5 de julio, ha tenido lugar en la recta final del gobierno del primer ministro Junichiro Koizumi, político de simpatías nacionalistas que desde su llegada al poder en 2001 se propuso liberar de sus limitaciones a un ejército que según la Carta Magna solo puede disparar después de ser atacado. La posibilidad de llamar "defensa propia" a un ataque preventivo contra las plataformas de misiles norcoreanos antes de su lanzamiento, fue sugerida por el responsable de Defensa, Fukushiro Nukaga, que pidió, a la vez, potenciar la capacidad balística de Japón.
En un reciente debate televisivo, Nukaga comparó la instalación de los misiles en las plataformas a "poner el dedo en el gatillo" y sugirió interpretar la Constitución para permitir atacar. Además de abrir el debate sobre cambios legales, las palabras de Nukaga reavivaron las serias divisiones al respecto existentes en el partido gobernante, el Liberal Democrático (PLD), fuerza que controla el poder en Japón desde su fundación en 1955. Hoy, un peso pesado del PLD, Taku Yamasaki, ex secretario general de esa formación, denunció como una "seria violación" de la Constitución atacar bases fuera de Japón en acciones preventivas. "Un funcionario a cargo de asuntos de seguridad debería abstenerse de lanzar afirmaciones al respecto", puntualizó amasaki al defender el artículo 9 de la Constitución que renuncia al uso de la fuerza para resolver disputas internacionales. Desde la derrota de la Segunda Guerra y con el antecedente de las nefastas invasiones de su ejército imperial en Asia, Japón fue despojado de fuerzas armadas y su defensa quedó en manos de Estados Unidos. En la década de los años cincuenta se habilitó un cuerpo policial que más adelante se bautizó con el eufemismo de "Fuerzas de Autodefensa" un ejército que hoy cuenta con unos 250.000 efectivos. La limitación de ese ejército para participar en sistemas defensivos y de seguridad colectivos o internacionales, obligó a Japón a contribuir con dinero a las fuerzas multinacionales en la primera guerra del Golfo Pérsico.
Desde el lanzamiento de un misil norcoreano de largo alcance que en 1998 sobrevoló el territorio japonés antes de caer en el Pacífico, Japón intensificó su programa de satélites de vigilancia y, siempre con el argumento de la "defensa propia", reforzó el pacto con Estados Unidos para desarrollar un escudo antimisiles. Tras los atentados terroristas de 2001 en Estados Unidos, Tokio apoyó a las fuerzas aliadas contra Afganistán entregando combustible en el océano Indico, en el debut de su ejército fuera del país tras la Segunda Guerra Mundial. En la invasión de Irak, Koizumi se convirtió en el primer apoyo de Estados Unidos en Asia y el ejército japonés acudió para ayudar a la reconstrucción del país árabe. El reciente lanzamiento de misiles norcoreanos ha abonado el terreno para justificar nuevas mejoras en tecnología militar y debates con miras a reducir las limitaciones del ejército japonés. Por otra parte, los misiles han creado el escenario perfecto para líderes políticos que como Koizumi hacen caso omiso de las críticas indignadas de "regreso al militarismo" provenientes de China o Corea del Sur. El actual portavoz del Gobierno, Shinzo Abe y el ministro de Asuntos Exteriores, Taro Aso, han demostrado tras el lanzamiento de los misiles ser dignos herederos del legado nacionalista de Koizumi y se han consolidado como los candidatos más idóneos para reemplazarlo en septiembre próximo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

 
Libardo Buitrago / Blog © 2013 | Designed by RA