Si la relación con Chile en la era del toledismo no fue lo que se dice un lecho de rosas, con el régimen aprista la cosa no cambiará mucho. Pero la nueva confrontación estará centrada en dos nuevos temas: el intercambio comercial y la competitividad. El propio Alan García lo adelantó durante su última visita a Santiago, ya como presidente electo, cuando dijo que veía a Chile como un país rival en términos económicos. Pues bien, Alan García no estará desarmado frente al vecino del sur. La punta de lanza de la ofensiva económica que pretende impulsar bien pueden ser las últimas cifras de intercambio comercial entre el Perú y Chile, que le dan la ventaja a nuestro país. Según la Asociación de Exportadores (Adex), en el 2005 el Perú exportó US$ 1,128 millones a Chile, 503 millones más de lo que nuestro vecino colocó en el país. Lo más notable es que esta tendencia se mantiene, ya que en abril las exportaciones peruanas superaban a las chilenas en US$ 144 millones.

Y aunque parece haber motivos para sonreír, los expertos recomiendan cautela. Patricia Teullet, gerente general de la Asociación de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú), precisa que nuestros principales productos de exportación en Chile son materias primas (sobre todo molibdeno, que representa más de la mitad de nuestras ventas al vecino sureño). De manufactura peruana en Chile hay muy poco. En cambio, el 40,34% de las exportaciones chilenas al Perú son productos manufacturados.
El tema de las inversiones es aun más desigual. Entre 1990 y los primeros tres meses de este año el Perú recibió US$ 4,188 millones en inversión chilena, según la Cámara de Comercio de Santiago. Las finanzas, la industria y el comercio son los principales rubros que aseguran la presencia chilena en nuestra economía. Frente a esto, el Perú apenas ha colocado US$ 50 millones en Chile, y el recuerdo de la accidentada salida de Aerocontinente de Santiago todavía permanece en la memoria de muchos peruanos.
¿TLC sí o sí?
Ante este escenario la pregunta concreta es cuánto nos favorece en este momento un TLC con Chile. Por lo pronto, Alan García se ha declarado un entusiasta de este acuerdo comercial. De hecho, sorprendió cuando dijo recientemente en Santiago que el Acuerdo de Complementación Económica (ACE) que mantienen Perú y Chile debe derivar "muy pronto" en un Tratado de Libre Comercio. Otras voces, lejanas al futuro régimen aprista, prefieren ver el tema con menos apasionamiento. Alan Fairlie, economista y profesor principal de la Universidad Católica, piensa que debe aprovecharse toda la potencialidad del Acuerdo de Complementación con Chile antes de pasar a un TLC. "Si después de un prolongado déficit el Perú ha logrado inclinar la balanza comercial (con Chile) a su favor, es mejor continuar con el Acuerdo de Complementación", dice. A estas afirmaciones habría que sumar un dato que el propio Alan García reconoce, que en este momento el 83% del comercio bilateral con Chile está libre de aranceles, y lo que recomiendan especialistas como Ariela Ruiz Caro, economista y consultora de Cepal, es avanzar en acuerdos comerciales concretos antes que en un TLC.
El peso de la historia
No es el único consejo que se le ha hecho llegar al Apra. Otra iniciativa es no desvincular la relación comercial con Chile de los temas pendientes en materia limítrofe. Para Alan Fairlie, fue un error que durante el régimen toledista los asuntos geoestratégicos con Chile y las relaciones comerciales corrieran por carriles separados. "Si el TLC con Chile se firma, podríamos perder capacidad negociadora en otros temas", dice Fairlie. Le toca al próximo gobierno aprista responder a esta inquietud.
Fuente: Artículo del diario La República de Lima

Y aunque parece haber motivos para sonreír, los expertos recomiendan cautela. Patricia Teullet, gerente general de la Asociación de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú), precisa que nuestros principales productos de exportación en Chile son materias primas (sobre todo molibdeno, que representa más de la mitad de nuestras ventas al vecino sureño). De manufactura peruana en Chile hay muy poco. En cambio, el 40,34% de las exportaciones chilenas al Perú son productos manufacturados.
El tema de las inversiones es aun más desigual. Entre 1990 y los primeros tres meses de este año el Perú recibió US$ 4,188 millones en inversión chilena, según la Cámara de Comercio de Santiago. Las finanzas, la industria y el comercio son los principales rubros que aseguran la presencia chilena en nuestra economía. Frente a esto, el Perú apenas ha colocado US$ 50 millones en Chile, y el recuerdo de la accidentada salida de Aerocontinente de Santiago todavía permanece en la memoria de muchos peruanos.
¿TLC sí o sí?
Ante este escenario la pregunta concreta es cuánto nos favorece en este momento un TLC con Chile. Por lo pronto, Alan García se ha declarado un entusiasta de este acuerdo comercial. De hecho, sorprendió cuando dijo recientemente en Santiago que el Acuerdo de Complementación Económica (ACE) que mantienen Perú y Chile debe derivar "muy pronto" en un Tratado de Libre Comercio. Otras voces, lejanas al futuro régimen aprista, prefieren ver el tema con menos apasionamiento. Alan Fairlie, economista y profesor principal de la Universidad Católica, piensa que debe aprovecharse toda la potencialidad del Acuerdo de Complementación con Chile antes de pasar a un TLC. "Si después de un prolongado déficit el Perú ha logrado inclinar la balanza comercial (con Chile) a su favor, es mejor continuar con el Acuerdo de Complementación", dice. A estas afirmaciones habría que sumar un dato que el propio Alan García reconoce, que en este momento el 83% del comercio bilateral con Chile está libre de aranceles, y lo que recomiendan especialistas como Ariela Ruiz Caro, economista y consultora de Cepal, es avanzar en acuerdos comerciales concretos antes que en un TLC.
El peso de la historia
No es el único consejo que se le ha hecho llegar al Apra. Otra iniciativa es no desvincular la relación comercial con Chile de los temas pendientes en materia limítrofe. Para Alan Fairlie, fue un error que durante el régimen toledista los asuntos geoestratégicos con Chile y las relaciones comerciales corrieran por carriles separados. "Si el TLC con Chile se firma, podríamos perder capacidad negociadora en otros temas", dice Fairlie. Le toca al próximo gobierno aprista responder a esta inquietud.
Fuente: Artículo del diario La República de Lima


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