Las autoridades de Bombay han señalado al grupo islámico Lashkar-e-Taiba como el principal sospechoso de la oleada de explosiones. Por su parte, el viceministro de Relaciones Exteriores indio, Anand Sharma, ha acusado a Pakistán de no hacer lo suficiente para frenar la actividad de los radicales islámicos. "Los terribles atentados en Bombay y el aumento de la violencia en Cachemira demuestran que los extremistas islámicos siguen teniendo bases en Pakistán, lo que podría dañar el proceso de paz con India", aseguró.
Aunque no ha habido ningún gran avance en la investigación, los responsables indios de la seguridad han dicho que sólo los grupos islámicos establecidos en Pakistán tienen la capacidad de llevar a cabo dichos ataques. La Policía india ha interrogado a cientos de personas en su investigación de los atentados. "Hasta ahora parece que hay una participación sustancial de Lashkar-e-Taiba con apoyo local", declaró a Reuters D.K. Shankaran, principal funcionario del Gobierno estatal de Maharastra, del que Bombay es la capital. La televisión dijo que muchas personas fueron detenidas en hoteles y casas de huéspedes de la ciudad.
Lashkar lleva mucho tiempo actuando en la zona india de la dividida provincia de Cachemira, pero se cree que ha incrementado su radio de acción. En octubre fue culpado de unos atentados en Nueva Delhi en los que murieron más de 60 personas, así como de otros en la ciudad sagrada hindú de Benarés, en los que perecieron otras 15. Pero Lashkar ha negado su participación en lo que calificó como "actos inhumanos y bárbaros".


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