viernes, septiembre 15, 2006

Lula se pone duro y obliga a Evo Morales a retroceder

La resolución aprobada por la administración del presidente Evo Morales, que prácticamente obligaba a Petrobras a salir del negocio de la refinación, causó un terremoto en el Gobierno brasileño. El mandatario de ese país, Luiz Inácio Lula da Silva, que pugnará por la reelección en tres semanas más, amenazó con ´hacer una cosa más dura´ en caso de que Bolivia continúe tomando decisiones unilaterales. Sorprendidas y preocupadas se declararon las autoridades brasileñas, al punto que decidieron postergar la visita a Bolivia, que estaba prevista para hoy.

Ante esa situación y pese a que el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, había dicho que no retrocedería en la medida, el presidente en ejercicio, Álvaro García Linera, anunció que la resolución quedaba congelada. Tras un largo análisis del Poder Ejecutivo y el contacto de García Linera con el asesor principal de Lula da Silva, Marco Aurelio García, la aplicación de la medida se postergó y ahora incluso se habla de negociarla. García Linera mostró su preocupación, pero sostuvo que el Ejecutivo está dando una señal para concretar lo más pronto posible el cierre de las negociaciones. La pulseta entre Bolivia y Brasil comenzó el martes, cuando el Ministerio de Hidrocarburos, una vez que captó los primeros 64,6 millones de dólares de las petroleras Petrobras, Repsol y Total por el pago de un tributo establecido en el decreto de nacionalización, puso en marcha la medida que establece que YPFB asume el control del proceso de refinación y venta del crudo y del gas licuado de petróleo y sus derivados en los mercados locales y externos.
La respuesta de Petrobras, que se vio muy afectada, no se dejó esperar, y a través de un comunicado manifestó su disconformidad y advirtió que la medida inviabilizaría totalmente los negocios de refinación de la compañía, por lo que anunció medidas legales.
Al mismo tiempo, el ministro de Minas y Energía de Brasil, Silas Rondeau, y el presidente de Petrobras, Sergio Gabrielli, pusieron en duda su llegada a Bolivia para negociar los contratos y la situación de la empresa bajo el marco de la nacionalización. Ayer, ambas autoridades cancelaron su visita, programada para hoy, debido a su molestia y desacuerdo con la medida “unilateral” del Gobierno, una decisión que contó con la aprobación del presidente Lula da Silva, quien dijo que las nuevas medidas tendrán una ´respuesta firme´.
Fuente: Diario La Razón de Bolivia

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