jueves, noviembre 09, 2006

Bush acepta la dimisión de Donald Rumsfeld, el 'arquitecto' de la guerra de Irak

La derrota electoral del Partido Republicano en las elecciones legislativas en Estados Unidos, interpretadas por los estadounidenses como un referéndum sobre la gestión de George W. Bush al frente de la nación los dos últimos años, se ha cobrado su primera víctima política. Donald Rumsfeld, el ideólogo de la invasión y posterior ocupación de Irak, ha dimitido del cargo de secretario de Defensa y su lugar al frente del Pentágono lo ocupará el ex director de la CIA Robert Gates. En una rueda de prensa convocada para evaluar los resultados electorales, Bush ha anunciado por sorpresa la dimisión de Rumsfeld: "Ambos opinábamos que era necesaria una nueva cara al frente del Pentágono y de la guerra en Irak", ha confesado el mandatario republicano, quien ha confirmado que el pasado domingo se reunió en su rancho de Crawford (Texas) con el sucesor de Rumsfeld, Robert Gates, al frente de la CIA entre 1991 y 1993.

"Una perspectiva nueva" en Irak



El presidente Bush durante su comparecencia en la Casa Blanca (REUTERS)


El presidente de Estados Unidos ha recordado en todo momento que tanto él como Rumsfeld estaban de acuerdo en la necesidad de "refrescar" el Pentágono y darle a la guerra en Irak "una perspectiva nueva", eje político de la campaña y caballo de batalla para los demócratas. Bush ha querido separar los malos resultados en las urnas de su partido con la renuncia de Rumsfeld, que ha explicado que ya estaba acordada hace tiempo. "No quería presentar públicamente una decisión de tanta envergadura en la etapa final de una campaña electoral", ha explicado. Sus declaraciones contradicen otras realizadas la semana pasada, cuando dijo que tanto Rumsfeld como el vicepresidente Dick Cheney permanecerían en sus cargos hasta el final de su mandato, en enero del 2009. Tras admitir su "decepción" por la victoria demócrata en las elecciones legislativas y aceptar que tiene "una gran parte de la responsabilidad" en la derrota republicana, Bush ha proclamado que seguirá "protegiendo a mis habitantes", en clara referencia a la guerra de Irak que ha pasado factura a los republicanos. Aunque se produzcan cambios en el Congreso "mi determinación de defender a los estadounidenses de un ataque no ha cambiado", ha insistido Bush. La prioridad fundamental, ha incidido, es "ganar la guerra contra los terroristas". Sobre el voto de castigo del electorado, ha reconocido que las buenas noticias económicas se vieron empañadas por las malas de la guerra. "Entiendo que la gente esté frustrada y yo también, quisiera que las cosas hubiesen ido más rápido, como también Rumsfeld, aunque no ha sido así. Pero seguiremos luchando". "No nos iremos de Irak antes de completar nuestro objetivo", ha reiterado el presidente norteamericano. Bush ha afirmado que las tropas seguirán en Irak y que los demócratas le van a apoyar en este sentido, ya que el país árabe "necesita sustentarse por sí mismo" y las tropas estadounidenses, de las que cerca de 140.000 permanecen desplegadas allí, "no pueden regresar ya y permitir que Irak se convierta en un refugio para los terroristas".


Rumsfeld, de 74 años, ha sido hasta su dimisión el secretario de Defensa de mayor edad que ha tenido EE UU, después de haber marcado también el hito de ser el más joven, cuando desempeñó este cargo entre 1975 y 1977 con el presidente Gerald Ford con apenas 43 años. Rumsfeld se puede ir con la satisfacción de haber cumplido con uno de las principales misiones que Bush le encargó cuando tomó posesión, en el año 2000: reforzar el poderío y la importancia de las Fuerzas Armadas, que han visto cómo su presupuesto se ha disparado durante su mandato.

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