Aunque el Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua no ha dado los resultados definitivos de la elección del domingo, el lento escrutinio de los votos (que va en 61 por ciento) indica que el líder sandinista Daniel Ortega volverá al poder, 27 años después del triunfo de la revolución que liquidó la dictadura de Anastasio Somoza, y 16 después del fin de su primer mandato presidencial. Luego de sufrir tres derrotas consecutivas en su intento por reconquistar la Presidencia, el ex guerrillero que en todos estos años se mantuvo al mando del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) derrotaba al cierre de esta edición, con el 38,6 por ciento (por encima del tope requerido de 35 por ciento), a su rival de derecha, Eduardo Montealegre, con el 30,9 por ciento.Además de ser recordado por un gobierno que defraudó las esperanzas revolucionarias de los 'nicas', Ortega llega al poder luego de haber dado grandes giros en muchos campos. Que recuerdan menos las ideas de izquierda del sandinismo que el deseo del político de volver al poder a toda costa.Muestra patente es que escogió como compañero de fórmula a Jaime Morales Carazo, un banquero que luchó en las filas de los 'contras', los grupos armados que, en los años 80, combatieron al gobierno sandinista, financiados por Estados Unidos. Pero hay más: tras oponerse al Tratado de Libre Comercio de los países centroamericanos con E.U., Ortega rectificó posiciones en este tema. Reemplazó la retórica antiimperialista por un discurso pacifista y solidario. Y llegó a extremos tan polémicos como aliarse con el ex presidente Arnoldo Alemán, uno de los hombres más corruptos de Nicaragua, y abandonar batallas de principios de la izquierda, como la defensa del aborto. Sus posiciones dividieron al FSLN, y una disidencia, minoritaria, postuló candidato propio. Esto le hizo perder una parte de su base electoral, que siempre había estado por encima del 40 por ciento, pero ello se compensó con la división de la derecha, que se distribuyó entre Montealegre y José Rizo, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC). En lo que concierne a Colombia, no hay que olvidar que Ortega ha sido uno de los más ardientes impulsores de la demanda de Nicaragua sobre el archipiélago de San Andrés. Diferendo al cual podría recurrir en caso de verse en problemas internos. El viejo sandinista llega a presidir la segunda nación más pobre de América Latina. En principio, su grupo y el de Alemán mantendrían la mayoría en la Asamblea Nacional, cuyos miembros también fueron elegidos. Mientras Estados Unidos desconfía profundamente de Ortega, Hugo Chávez lo cuenta como uno de sus 'apadrinados' en la lucha entre izquierdas y derechas en la región. Lo cierto es que nadie sabe qué dirección tomará Ortega, quien, después de 16 años y varios intentos fallidos, retorna al poder.
Fuente: editorial@eltiempo.com.co


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