
El féretro con los restos del ministro de Industria de Líbano, Pierre Gemayel, asesinado el lunes en Beirut, serán enterrados hoy en su localidad natal, Bifkaya, y más tarde se celebrará un funeral en pleno centro de la capital, donde está previsto que acudan miles de militantes de Kataeb, el partido cristiano maronita en el que militaba. La de Gemayel es la quinta muerte de un político antisirio en sólo dos años, y se teme que pueda provocar reacciones violentas entre los grupos en los que se divide el país del cedro. Ante esta situación, los políticos de todas las formaciones se han esmerado en las últimas horas por contener las reacciones posteriores al asesinato, apelando a la calma e intentando evitar el estallido de violencia entre las cada vez más polarizadas facciones de libaneses que dejó tras de sí la guerra civil (1975-19990).
El primer ministro, Fuad Siniora, apeló de hecho a la unidad y advirtió de que se ha planeado una "secesión" contra Líbano. En una aparición televisiva, Siniora relacionó el sesinato de Gemayel con la clave del conflicto que enfrenta al gobierno con Hezbolá: la pretensión de que un tribunal internacional investigue la muerte de Hariri. El Gobierno libanés canceló ayer todas las celebraciones del Día de la Independencia, previstas, y decretó tres días de luto. Las tiendas y escuelas de Beirut permanecieron cerradas en su mayoría, mientras que apenas había tráfico en la ciudad, donde miles de libaneses despidieron a Gemayel al paso de su féretro. Gemayel, miembro de una importante familia cristiana dentro de la política libanesa, fue asesinado el lunes cuando dos coches bloquearon el suyo en los suburbios de Beirut y fue disparado varias veces a través de la ventana del vehículo. Su asesinato, el quinto en dos años contra distintas figuras antisirias, suscitó de inmediato el rechazo de todas los grupos políticos.


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