Con ese propósito, el gobernante boliviano visitó Brasilia en las últimas horas y obtuvo un significativo y relevante avance en los dos contratos que Bolivia tiene con Brasil.
En el primero, el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva aceptó una modificación en el precio que rige para el gas que el país vende a la empresa Termocuiabá.
Aunque el volumen que se envía a esa termoeléctrica es de solamente 1,5 millones de metros cúbicos por día, la gestión boliviana y el gesto brasileño deben ser valorados por el hecho de que los gobiernos decidieron intervenir en un acuerdo entre empresas privadas. Era un precio muy bajo, de solamente US$ 1,09 por millón de BTU, y fue subido a US$ 4,20. Los propios funcionarios del Gobierno brasileño admitían que se trataba de un precio demasiado bajo, con lo que ayudaron a que se diera el desenlace. Este resultado fue el primero en conocerse.
Después se dio a conocer que también hay un acuerdo para el contrato conocido como GSA, por el cual Bolivia vende a Brasil 26 millones de metros cúbicos diarios, con un techo de 30 millones.
Ese acuerdo supone que el precio actual, de US$ 4,20 por millón de BTU se mantendrá sin cambios mientras el contenido calórico del gas esté por debajo de los 8.900 kcal (kilocalorías) por metro cúbico. Si Bolivia desea recibir más, deberá aumentar las kilocalorías, lo que supone añadir propano y butano al gas. En ese caso, el aumento del precio sería de hasta seis por ciento, es decir, de unos 20 centavos de dólar. Y, al final, Brasil pagaría unos US$ 100 millones por año adicionales a los US$ 1.260 millones que pagó el año pasado.
Aunque también se ha informado que Brasil ha ofrecido instalar en Bolivia una planta separadora, lo que dejaría al gas sin los elementos que le harían subir de precio. En fin, son detalles que poco a poco se irán conociendo. Lo cierto es que el contrato GSA firmado en 1999 se mantiene vigente para el gas que contenga hasta 8.900 kcal por metro cúbico.
En un panorama de mayor entendimiento bilateral se menciona la posibilidad de que Brasil se comprometa a comprar el doble del volumen de gas. En ese caso, el precio tendría un esquema de cálculo diferente, según sugieren fuentes brasileñas. Pero todo el proyecto dependería de la existencia de reservas probadas de gas en Bolivia, según dijo el presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli.
La visita del presidente Morales a Brasilia sirvió, al final, para que se hagan ajustes al precio de exportación del gas, pero sobre todo sirvió para reabrir el diálogo entre los dos países. Se trata de un ambicioso proyecto de integración bilateral. El país con el cual Bolivia tiene la frontera más extensa tiene una propuesta interesante para lo que el Jefe de Estado de Brasil llama una integración económica activa con Bolivia. Si este plan de integración ofrece beneficios para Bolivia habría que tomarlo y avanzar. Lo que se decida ahora tendrá efecto a futuro.
Fuente: Editorial del diario La Razón de Bolivia


No hay comentarios.:
Publicar un comentario