domingo, febrero 18, 2007

Giuliani inicia con el pie derecho la campaña presidencial

El ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, que alcanzó su máxima popularidad tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, se lanza a la investidura del Partido Republicano del presidente George W. Bush en inmejorables condiciones, según recientes encuestas. De acuerdo con un sondeo de opinión realizado entre el viernes y el domingo de la semana pasada y publicado esta semana en el diario USA Today, Giuliani aventaja al influyente senador por Arizona John McCain por 16 puntos (40 por ciento contra 24 por ciento), diferencia que hace un mes era de cuatro puntos. Giuliani y McCain son los dos precandidatos más destacados del bando republicano, pero al menos otros cinco de sus filas han anunciado u oficializado sus intenciones de participar de la carrera.

Desde que en noviembre pasado anunciara sus intenciones presidenciales, Giuliani se ha dedicado a armar un equipo y una estrategia de campaña, aprovechando su condición de figura emblemática de la tragedia del 11 de septiembre. Aquel día, Giuliani se convirtió en un ídolo por su capacidad de reacción, su presencia en el lugar, su compasión por las víctimas, que le valieron el título de personalidad del año de la revista Time. Sin embargo, el itinerario de Giuliani no careció de tropiezos. Su gestión al frente de la alcaldía (1993-2001) sigue siendo fuente de elogios y de críticas.

En el momento de los atentados, el ex fiscal federal, campeón de la lucha contra las mafias, era elogiado por su papel en la caída de la delincuencia, que convirtió a Nueva York en una de las ciudades más seguras del país. Su capacidad de sanear las finanzas municipales también es conocida. Se le reconoce ese talento para enfrentar situaciones de crisis: sabe estar en el lugar apropiado, incluso en plena noche, para dar seguridad ante las cámaras.Pero son muchos, particularmente latinos y negros, los que no le perdonan su apoyo incondicional a las fuerzas de seguridad. Otros le recuerdan y reprochan su estilo autoritario y su tono áspero. Tras culminar su mandato en la ciudad de Nueva York y luego de dos años de relativo alejamiento de la vida política, en el 2004 puso toda su popularidad y sus dotes de orador al servicio de la reelección de Bush, recorriendo el país para conquistar votantes. Su compromiso fue tan intenso y sus palabras contra el candidato demócrata tan feroces que muchos pensaron que Giuliani ocuparía un lugar importante en la segunda administración Bush, aunque esas previsiones no se cumplieron.

Algunos predicen que Giuliani tendrá dificultades para convencer al sector más conservador del electorado republicano, a causa de sus posiciones relativamente progresistas en temas como la legalización del aborto y el control de armas. En enero pasado anunció que apoyaba la decisión de Bush de aumentar las tropas en Irak. Este ex demócrata convertido en republicano está en campaña, a pesar de que hace poco olvidó en una habitación de hotel una copia de su estrategia para las elecciones presidenciales del 2008.

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