lunes, febrero 19, 2007

Los países emergentes financian a los ricos

Con el excedente récord de 586.700 millones de dólares que tuvieron en 2006 y otros 640.000 millones previstos para 2007, los países en vías de desarrollo empiezan a convertirse paradójicamente en banqueros del planeta, pues el dinero que colocan en el exterior sirve para financiar los déficits de Estados Unidos y de otras grandes potencias.
Para muchos expertos, se trata de una auténtica revolución planetaria que comenzó en el año 2000: por primera vez, la balanza corriente (saldo entre balanza comercial y balanza de pagos) de países como China y la India arroja saldos positivos y no cesa de crecer tanto en cifras como en porcentaje del producto bruto interno (PBI). Ese cambio de tendencia se explica por la conjunción del boom que registraron los precios de las materias primas y los beneficios que dejan las deslocalizaciones de la producción de las naciones ricas. Los principales protagonistas de esa transformación son China, la India y los productores de petróleo, pero esa tendencia se manifiesta en casi todos los países en desarrollo.
Hasta ahora, los países emergentes utilizaban el ahorro de las naciones ricas para financiar sus despegues. En los últimos seis años, esa tendencia se ha invertido. Actualmente, los países emergentes pueden utilizar sus propios excedentes para financiar sus proyectos de desarrollo. Como la Argentina, los países petroleros del Golfo Pérsico, Argelia o Rusia, que recurrieron a sus liquideces para reembolsar parcialmente sus deudas. Al mismo tiempo, la mayoría de esos países comenzaron también a comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos, de Francia o de Alemania. Por una parte, ese fenómeno evitó la devaluación del dólar, lo que preservó la capacidad de exportación de los países del Sur hacia los mercados opulentos. Por otro lado, esos depósitos permiten a algunas naciones ricas -altamente endeudadas- enjugar artificialmente sus déficits. Desde hace años, Estados Unidos financia su pasivo atrayendo -alternativamente- eurodólares, petrodólares, excedentes japoneses y otras inversiones extranjeras en bonos del Tesoro.
Pero ese proceso terminó por convertirlo en rehén financiero de esos nuevos actores internacionales: China, por ejemplo, posee títulos del Tesoro norteamericano por valor de 650.000 millones de dólares y tiene una fuerza de disuasión de 954.000 millones de dólares (sus reservas de cambio, alimentadas por sus enormes excedentes comerciales).

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