En Irak se habla sin reserva de los actos más perversos. Torturas, asesinatos y cuerpos destrozados por las bombas forman parte de la conversación cotidiana en Irak. Pero la violación es diferente. "Si queremos algo, lo tomamos; lo que no queremos, lo matamos", dijo uno de los agentes Sus víctimas nunca hablan y raramente lo hacen las autoridades. Cuando este asunto se discute con publicidad es porque alguno de los implicados es un soldado estadounidense. Por eso, cuando una mujer suní de 20 años denunció en la noche del lunes -en la cadena de televisión Al Yazira, muy popular en Irak y en el mundo árabe- que había sido violada por tres policías chiíes en una comisaría del barrio de Amil, en Bagdad, la sorpresa fue mayúscula. La gente se sintió impactada.

Mujer suní con el rostro tapado- AP
Casi de manera inmediata, los líderes chiíes, incluido el primer ministro, Nuri al Maliki, se unieron en un rechazo unánime a la versión de la mujer, que tildaron de falsa y propagandística. Los políticos suníes se alinearon con la mujer y denunciaron los abusos chiíes, confesión que copa las instituciones, la policía y el Ejército. El asunto de la violación se ha convertido en un arma arrojadiza entre los dos Irak.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario