A tres meses de su llegada al poder, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, pondrá a prueba hoy su proyecto político con un referéndum sobre la instalación de una Asamblea Constituyente, que será la encargada de redactar la nueva Carta Magna y de llevar a cabo la "revolución ciudadana" que impulsa el mandatario y que la oposición rechaza por considerar que abrirá el camino a un gobierno de tipo autoritario.
Respaldado por las últimas encuestas, que indican un fuerte apoyo del electorado a la puesta en marcha de una Asamblea Constituyente, Correa expresó ayer su confianza en el triunfo del Sí, que le permitiría, dijo, dirigir un cambio profundo de las estructuras del Estado y "rescatarlo" de lo que denomina "la larga y triste noche neoliberal". Además, Correa cuestiona duramente el sistema político actual, altamente inestable y al que califica de "caduco" y dominado por las "mafias políticas".
"Ya los vencimos [a los opositores] el 26 de noviembre [en el ballottage] y enfrentando la misma campaña de mentiras: que íbamos a terminar la dolarización y traer el comunismo, y miren la paliza que les dimos", declaró ayer Correa. El mandatario dijo que la asamblea de plenos poderes es "la gran oportunidad para recuperar la patria, secuestrada por años por la partidocracia" (los partidos políticos tradicionales), y reiteró que un resultado adverso lo "pondría a pensar seriamente" en su continuidad en el poder, al señalar que sería un "mensaje del pueblo" de que se vuelva a su casa.
Sin embargo, la última encuesta de Cedatos-Gallup reveló que un 66% de los votantes respaldará la Constituyente, contra un 15% que la rechaza y un 19% que votará en blanco o nulo. Además, el mandatario cuenta con una imagen positiva que ronda el 70 por ciento.
Casi 9,7 millones de ecuatorianos están convocados hoy a las urnas. Para que sea aprobada la Constituyente, el Sí debe ganar al No, a los votos nulos y a los blancos, sumados, pues la ley precisa que, en el caso de consulta, ésta será aprobada por la mayoría absoluta de los votos válidos, es decir, el 50 por ciento más uno. Ante el miedo a que se efectúe un fraude en su contra, Correa pidió a las fuerzas armadas y a sus simpatizantes que vigilen el proceso electoral para evitar que le "roben" el triunfo. "Deben estar vigilantes para que los representantes de la partidocracia no nos estén anulando votos", instó.
Continue leyendo el artículo del diario La Nación de Buenos Aires
Respaldado por las últimas encuestas, que indican un fuerte apoyo del electorado a la puesta en marcha de una Asamblea Constituyente, Correa expresó ayer su confianza en el triunfo del Sí, que le permitiría, dijo, dirigir un cambio profundo de las estructuras del Estado y "rescatarlo" de lo que denomina "la larga y triste noche neoliberal". Además, Correa cuestiona duramente el sistema político actual, altamente inestable y al que califica de "caduco" y dominado por las "mafias políticas".
"Ya los vencimos [a los opositores] el 26 de noviembre [en el ballottage] y enfrentando la misma campaña de mentiras: que íbamos a terminar la dolarización y traer el comunismo, y miren la paliza que les dimos", declaró ayer Correa. El mandatario dijo que la asamblea de plenos poderes es "la gran oportunidad para recuperar la patria, secuestrada por años por la partidocracia" (los partidos políticos tradicionales), y reiteró que un resultado adverso lo "pondría a pensar seriamente" en su continuidad en el poder, al señalar que sería un "mensaje del pueblo" de que se vuelva a su casa.
Sin embargo, la última encuesta de Cedatos-Gallup reveló que un 66% de los votantes respaldará la Constituyente, contra un 15% que la rechaza y un 19% que votará en blanco o nulo. Además, el mandatario cuenta con una imagen positiva que ronda el 70 por ciento.
Casi 9,7 millones de ecuatorianos están convocados hoy a las urnas. Para que sea aprobada la Constituyente, el Sí debe ganar al No, a los votos nulos y a los blancos, sumados, pues la ley precisa que, en el caso de consulta, ésta será aprobada por la mayoría absoluta de los votos válidos, es decir, el 50 por ciento más uno. Ante el miedo a que se efectúe un fraude en su contra, Correa pidió a las fuerzas armadas y a sus simpatizantes que vigilen el proceso electoral para evitar que le "roben" el triunfo. "Deben estar vigilantes para que los representantes de la partidocracia no nos estén anulando votos", instó.
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