Tras esa propuesta, que abriría la puerta de la cámara baja al Frente Nacional (FN) de Le Pen, Royal creyó ver el comienzo de una negociación, mientras que Bayrou criticó los "deslices controlados y múltiples" de Sarkozy para "intentar acercarse" a la ultraderecha. Sin embargo, esa reforma del escrutinio expresada por el ministro delegado para las Colectividades Territoriales y "mano derecha" de Sarkozy, Brice Hortefeux, son simples "migajas de fin de campaña" para Le Pen, quien vive este año su quinta carrera por el Elíseo. Su hija Marine Le Pen fue más contundente, al considerar que la propuesta de Hortefeux es un desprecio a los electores del FN, a quienes se pretende "engatusar con media docena de escaños".
La introducción de una dosis de proporcionalidad en las elecciones legislativas francesas (convocadas para los días 10 y 17 de junio) es una de las principales reivindicaciones del FN. Dos portavoces de Sarkozy se apresuraron a precisar en un comunicado que la declaración de Hortefeux "sólo expresa una reflexión personal" y "no compromete de ninguna manera al candidato". La propuesta es interpretada por algunos analistas como un guiño de Sarkozy al electorado de Le Pen, al que trata de seducir abiertamente con su discurso sobre la nación y la inmigración.


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