No es sólo la creciente demanda lo que dispara los precios de la gasolina en el mercado. También es el aumento en la temperatura ambiental. Con el aumento de temperatura, la gasolina líquida se expande y la cantidad de energía en cada galón se reduce. Como el gas recibe su precio bajo un estándar de 60 grados de temperatura y las bombas no se ajustan según los cambios, los choferes reciben menos por su dinero en climas más tibios. Grupos de apoyo al consumidor advierten que el aumento de las temperaturas podría costar a los consumidores entre 3 y 9 centavos por galón en las bombas.
El efecto podría costarle a los choferes de EEUU más de $1,500 millones en el verano, incluyendo $228 millones para los choferes en California, según el Subcomité de Política Doméstica de la Cámara, que recientemente se refirió al asunto. El presidente del comité, Dennis Kucinich, demócrata por Ohio, por mucho tiempo ha apoyado el problema y ahora tiene influencia renovada como miembro de la mayoría congresional. Los detallistas de gasolina se oponen a obligar a las estaciones a ajustar sus bombas y pidieron a Kucinich que cancelara las audiencias y esperara por más estudios. El problema ha hecho que abogados criminalistas presenten hasta 20 demandas federales acusando a las gasolineras de usar simples cálculos para aprovecharse de los consumidores. Los retos han sido presentados en Alabama, Arkansas, California, Florida, Kansas, Missouri y Nueva Jersey, entre otros estados, y algunos están pidiendo estatus de demanda colectiva.
Fuente: Diario El Nuevo Herald de Miami


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