Lo primero que hizo la Cancillería boliviana fue desmentir al funcionario diplomático, casi simultáneamente con el desmentido que hizo el Viceministro de Relaciones Exteriores de Chile, quien, para mayor abundamiento, dijo que el cónsul Finot no había estado presente en las conversaciones que se llevaron a cabo a nivel de presidentes, cancilleres y viceministros de los dos países. La Cancillería nacional hizo lo correcto en esas circunstancias: destituir al Cónsul General.
Pero el hecho es que ha quedado en el ambiente una serie de cuestionamientos que han provocado inquietud en uno y otro lado. En primer lugar, que sobre la materia marítima se ha hablado al máximo nivel, según el propio Viceministro de la Cancillería chilena. Y como confirmación están las palabras del presidente Evo Morales ante el Congreso Nacional reunido en Sucre el 6 de agosto, cuando manifestó que un acuerdo con Chile, sobre el mar, estaba próximo. Esto último fue ratificado por el canciller Choquehuanca el miércoles pasado, al afirmar que, "como nunca, Bolivia está cerca de alcanzar el anhelo de retornar a las costas del Pacífico".
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