Alemania, un país marcado por el nazismo que aprendió a ser tolerante con las minorías, ha hecho esfuerzos en los últimos años para integrar a la sociedad a los musulmanes que viven allí. Sin embargo, se ha convertido en un blanco y en un lugar de operación de células terroristas de raíz islámica. De hecho, antes de que se desbaratara el atentado descubierto ayer, Alemania fue utilizada como base para planear los atentados terroristas del 11 de Septiembre en Estados Unidos. El líder de esos atentados y uno de los secuestradores suicidas del vuelo 11 de American Airlines que se estrelló contra la torre norte del World Trade Center era el egipcio Mohammed Atta. El terrorista se había mudado en 1992 a Alemania, donde integró, junto con otros extremistas radicales, la llamada "célula de Hamburgo" de Al-Qaeda que pergeñó el atentado.
El Estado alemán también considera fundamentalistas a 30.000 turcos miembros de la organización Islam Toplum Milli Görüs, lo que no es visto con buenos ojos por los turcos que viven allí, que, en cambio, los consideran "ciudadanos comunes". Según publicó la propia prensa turca, el premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk debió suspender en enero de este año un viaje a Alemania por temor a sufrir en ese país atentados de sus compatriotas ultranacionalistas merced a que reconoció la existencia del genocidio armenio, algo considerado en su país un ofensa contra el Estado susceptible de ser castigada con la cárcel. Por otro lado, los alemanes más conservadores consideran que los turcos pueden facilitar la entrada en Europa del terrorismo y del fundamentalismo islámicos y temen que el alto desempleo de los turcos en Alemania (un 40%, contra un 11% general) derive en disturbios similares a los que se dieron en 2005 en Francia. Otros culpan a la propia educación alemana por no haber previsto mecanismos especiales para integrar a los jóvenes turcos al país, en virtud de que muchos de ellos no concurren al jardín de infantes (no obligatorio) e ingresan en la escuela primaria sin hablar alemán. Por ello, hay alumnos de origen turco que suelen recibir malas notas y así se perjudican sus posibilidades de integración futura.
No obstante, la comunidad turca en Alemania tiene una gran gravitación. Hoy día viven en el país europeo unos 2,7 millones de turcos, de los cuales 900.000 nacieron en Alemania y ostentan la ciudadanía del país europeo. "Los turcos están en todos los segmentos de la economía. Existen 60.000 empleadores turcos que dan trabajo a 350.000 personas, entre las cuales hay alemanes, por supuesto", había dicho a LA NACION en diciembre último Ahmed Külahçi, periodista del diario Hürriyet (libertad, en turco), que se edita en Alemania todos los días, vende a razón de 60.000 ejemplares en idioma turco por día y cuenta con una edición semanal en alemán. Por otra parte, las organizaciones islámicas de Alemania decidieron crear antes de fin de año una entidad única para representar a los musulmanes que viven en el país. En total, son unos 3,3 millones, turcos en su gran mayoría, aunque existen unos 18.000 musulmanes alemanes de origen, que se convirtieron en su mayoría porque sus parejas son musulmanas. La agrupación está llamada a tener una importante proyección política en Alemania, donde uno de los partidos de la coalición oficialista es de raíz cristiana. Lo curioso es que también se produjo lo contrario. Casi en simultáneo con el lanzamiento del proyecto para crear una entidad que agrupe a los musulmanes en Alemania, se estableció en febrero pasado la Central de los Ex Musulmanes de Alemania (seguida después por la creación de una entidad similar en Gran Bretaña), que recibió una amplia cobertura en la prensa alemana.


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