Félix dejó de ser huracán ayer, pero las alertas en el país no se levantan debido a las lluvias que aún pueden provocar desastres. El fenómeno tocó tierra a eso de las 6.00 de la mañana, con variaciones en la intensidad y curso establecidos el lunes en la noche. Ganó fuerza antes de impactar contra Puerto Cabezas, Nicaragua, pasando de categoría 4 a 5, y su trayectoria, que se había establecido para afectar Islas de la Bahía y el litoral atlántico de Honduras cambió afectando departamentos que antes no estaban previstos. Las modificaciones fueron explicadas por el presidente José Manuel Zelaya, que ofreció a eso de las 8.00 de la mañana la tercera rueda de prensa tras su regreso de Panamá. El mandatario pidió calma y prevención a la población, que desde el lunes por la mañana colmó supermercados, gasolineras y bancos en busca de dinero, suministros y combustibles.

Peligro No todos los hondureños hicieron caso de resguardarse de las aguas y los vientos y pusieron en riesgo sus vidas.
La entrada a tierra le quitó intensidad y a eso de las 9.00 de la mañana el huracán había bajado a tres su categoría, haciéndolo menos peligroso; pero dejando graves daños en Nicaragua, en donde una recién nacida fue la primera víctima por el fenómeno a causa del frío en el albergue al que fue evacuada junto a su madre. El presidente Zelaya anunció que ambos países acordaron dar apoyo a los damnificados, con ayuda de los países amigos.


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