El presidente Luiz Inacio Lula da Silva ordenó el miércoles pasado revisar las hipótesis de conflicto bélico de Brasil y anunció un plan para fortalecer "la industria nacional de defensa". Exactamente dentro de un año, el comité creado por Lula tendrá que presentar al presidente un nuevo Plan Estratégico de Defensa Nacional que definirá el perfil que tomarán las fuerzas armadas de Brasil entre los próximos 10 y 15 años. Para los medios brasileños, la decisión del presidente es una respuesta a la carrera armamentista emprendida, en los últimos años, por el gobierno de Hugo Chávez.
El anuncio, además, fue hecho pocos días después de que el Poder Ejecutivo causara irritación en el alto comando de las fuerzas armadas al presentar el libro Derecho a la memoria y la verdad , que denuncia el terrorismo de Estado practicado durante la dictadura. "Yo me pongo a imaginar: ¿qué puede complicar al país? Apenas nuestra omisión y nuestra sumisión. Llegó la hora de construir el Programa de Aceleración del Crecimiento de nuestras fuerzas armadas, de nuestra defensa", afirmó Lula en el discurso de lanzamiento del comité que repensará el papel de los militares brasileños.
El Programa de Aceleración de Crecimiento (PAC) es el nuevo sello que en su segundo mandato Lula aplica a todos los planes de gobierno de dimensiones faraónicas. Hay PAC para urbanizar las favelas o PAC para aumentar la infraestructura del país. Para 2008, el gobierno prevé incrementar en un 50% el presupuesto de defensa: actualmente es de 3000 millones de dólares al año (sin incluir salarios), y llegará a 4500 millones de dólares. Será el mayor aumento de presupuesto en 10 años, pero está muy lejos de hacer de Brasil una potencia militar.
Fiel al tono desarrollista que adoptó en su segundo mandato, contrario al discurso fiscalista del primero, Lula cuestionó a sus críticos: "No podés cuidar de los pobres porque gastás mucho. No podés cuidar de tal cosa porque gastás mucho". "Tampoco podés cuidar de las fuerzas armadas, y ahora todos estamos viendo a lo largo de varias décadas a las fuerzas armadas perdiendo su potencial. ¿Cuánto nos costó dejar que las cosas llegaran adonde llegaron? ¿Cuánto perdió Brasil por haber interrumpido varias cosas que hacíamos y producíamos?", añadió.
Hay consenso en Brasil acerca de que las fuerzas armadas padecen una falta de planificación estratégica y un desmantelamiento tecnológico. "Estoy seguro de que la reactivación de nuestro parque industrial militar y el incentivo a nuestros centros de investigación del sector, así como la formación de profesionales cada vez más calificados, será una parte central de esta [nueva] estrategia de defensa", afirmó Lula. Pero antes incluso de delinear el nuevo formato de las fuerzas armadas que le será presentado al presidente dentro de un año, en los próximos 12 meses se deberán cumplir otras cinco metas. Por ejemplo, "especificar en la Constitución las bases jurídicas para la participación de los militares en cuestiones de ley y orden interno", o "establecer la orientación estratégica en circunstancias de paz y de guerra", según afirma un comunicado del Ministerio de Defensa.
"En la paz, para vigilar el territorio, el litoral y las fronteras y la soberanía sobre la Amazonia. En la guerra, movilizar rápidamente los recursos físicos y humanos para impedir la amenaza del territorio brasileño", añade.
Continue leyendo el artículo del diario La Nación de Buenos Aires
El anuncio, además, fue hecho pocos días después de que el Poder Ejecutivo causara irritación en el alto comando de las fuerzas armadas al presentar el libro Derecho a la memoria y la verdad , que denuncia el terrorismo de Estado practicado durante la dictadura. "Yo me pongo a imaginar: ¿qué puede complicar al país? Apenas nuestra omisión y nuestra sumisión. Llegó la hora de construir el Programa de Aceleración del Crecimiento de nuestras fuerzas armadas, de nuestra defensa", afirmó Lula en el discurso de lanzamiento del comité que repensará el papel de los militares brasileños.
El Programa de Aceleración de Crecimiento (PAC) es el nuevo sello que en su segundo mandato Lula aplica a todos los planes de gobierno de dimensiones faraónicas. Hay PAC para urbanizar las favelas o PAC para aumentar la infraestructura del país. Para 2008, el gobierno prevé incrementar en un 50% el presupuesto de defensa: actualmente es de 3000 millones de dólares al año (sin incluir salarios), y llegará a 4500 millones de dólares. Será el mayor aumento de presupuesto en 10 años, pero está muy lejos de hacer de Brasil una potencia militar.
Fiel al tono desarrollista que adoptó en su segundo mandato, contrario al discurso fiscalista del primero, Lula cuestionó a sus críticos: "No podés cuidar de los pobres porque gastás mucho. No podés cuidar de tal cosa porque gastás mucho". "Tampoco podés cuidar de las fuerzas armadas, y ahora todos estamos viendo a lo largo de varias décadas a las fuerzas armadas perdiendo su potencial. ¿Cuánto nos costó dejar que las cosas llegaran adonde llegaron? ¿Cuánto perdió Brasil por haber interrumpido varias cosas que hacíamos y producíamos?", añadió.
Hay consenso en Brasil acerca de que las fuerzas armadas padecen una falta de planificación estratégica y un desmantelamiento tecnológico. "Estoy seguro de que la reactivación de nuestro parque industrial militar y el incentivo a nuestros centros de investigación del sector, así como la formación de profesionales cada vez más calificados, será una parte central de esta [nueva] estrategia de defensa", afirmó Lula. Pero antes incluso de delinear el nuevo formato de las fuerzas armadas que le será presentado al presidente dentro de un año, en los próximos 12 meses se deberán cumplir otras cinco metas. Por ejemplo, "especificar en la Constitución las bases jurídicas para la participación de los militares en cuestiones de ley y orden interno", o "establecer la orientación estratégica en circunstancias de paz y de guerra", según afirma un comunicado del Ministerio de Defensa.
"En la paz, para vigilar el territorio, el litoral y las fronteras y la soberanía sobre la Amazonia. En la guerra, movilizar rápidamente los recursos físicos y humanos para impedir la amenaza del territorio brasileño", añade.
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