El temor a un nuevo atentado volvió a instalarse en Turquía luego de que la policía desactivara un coche bomba en Ankara, mientras que, en Alemania, una amenaza anónima puso en la mira a una base militar norteamericana. Esa amenaza y el ataque frustrado llegaron en una jornada durante la cual Europa reforzó toda su seguridad por el aniversario del 11 de Septiembre. En Turquía, aliada de los Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo, las autoridades dijeron haber frustrado ayer un atentado al neutralizar una bomba de 300 kilos hallada en un minibus estacionado cerca de un mercado de Ankara. Tras tres horas de intenso trabajo, la policía logró desactivar la bomba, que había sido detectada por perros rastreadores. "El trabajo meticuloso de las fuerzas policiales impidió una catástrofe", dijo el gobernador de Ankara, Kemal Onal. "No quiero pensar lo que hubiera pasado si el atentado se llevaba a cabo." Onal señaló que, de momento, no hubo ninguna reivindicación, pero según NTV, una cadena televisiva local, el tipo de explosivo presenta similitudes con los utilizados en los atentados de noviembre de 2003 en Estambul, contra intereses británicos y atribuidos a una célula turca de la red terrorista Al-Qaeda. El estacionamiento en el que se encontraba el minibus, de varios pisos, está situado en el barrio de Kurtulus, una zona residencial del centro de Ankara, con alta densidad de población y numerosos comercios.
Los atentados de Madrid (2004) y Londres (2005), y los recientes complots desbaratados en Alemania y en Dinamarca han puesto de manifiesto que, desde el 11 de Septiembre, la amenaza terrorista afecta más a Europa que a Estados Unidos, lo que ha generado debates en el continente sobre la necesidad de reforzar las medidas de seguridad. Alemania extremó ayer la vigilancia luego de recibir una amenaza anónima y tras desbaratar la semana pasada un plan terrorista que ayer fue reivindicado por la Unión de la Jihad Islámica, un grupo uzbeko ligado a Al-Qaeda. La policía alemana desplegó ayer un imponente dispositivo de seguridad en la base aérea norteamericana de Spangdahlem, donde se recibió anteanoche una aviso de bomba. Un interlocutor, que se expresaba en alemán con acento "ruso o turco" amenazó con bombardear esa instalación junto con cuatro cómplices, indicó la policía, que inmediatamente puso en marcha el operativo de seguridad. Ayer, se intentaba identificar al autor de la llamada y no se descartaba que se tratara de una broma de mal gusto.
La policía excluyó cualquier relación entre estas amenazas y el desmantelamiento de la célula del grupo terrorista uzbeko. Los terroristas detenidos el pasado martes pretendían atentar contra la base de Ramstein, cuartel general de las fuerzas norteamericanas en Europa, y contra los consulados de Estados Unidos y Uzbekistán en Alemania, informó ayer el Ministerio del Interior alemán. El ataque, el mayor jamás planeado en Alemania, se habría producido antes de fin de año. En su mensaje, el grupo terrorista asegura que su objetivo era presionar a Alemania para que retire los militares que tiene al sur de Uzbekistán.


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