La de ayer fue una jornada simbólica en Israel, una jornada que dejó en claro que aquí se está lidiando con varios frentes: ante los palestinos y ante Siria. Por la noche, en un discurso ante su partido Kadima en Jerusalén, el primer ministro Ehud Olmert reiteró el compromiso para con la búsqueda de la paz, pero al mismo tiempo aclaró que todavía no hay acuerdo con los palestinos y que falta mucho para lograrlo. Durante toda la jornada, se publicaron informes sobre los operativos militares de Israel en Jenin, al norte de Cisjordania -donde fueron hallados numerosas cargas explosivas listas para ser utilizadas- y sobre los ataques selectivos contra miembros armados de Hamas en la Franja de Gaza. Un oficial israelí y un niño palestino resultaron heridos en Cisjordania. Del lado israelí de la frontera entre Israel y Gaza, cayeron los cohetes Kassam disparados desde territorio palestino, especialmente hacia la ciudad de Sderot. Mientras habitantes de Sderot protestaban en Jerusalén contra la política "floja", según ellos, del gobierno de Olmert, a su ciudad llegaban unas estructuras especiales de cemento destinadas a proteger a la gente en caso que la alarma suene súbitamente y no tenga hacia dónde correr.
Esto, mientras de fondo está claro que los periódicos encuentros con el presidente palestino Mahmoud Abbas y Olmert continuarán concretándose, y que los comentarios de ambos sobre la necesidad de llegar a un entendimiento son sinceros. Sinceros, pero insuficientes, porque la dinámica en el terreno depende también de los factores radicales, que no están representados en absoluto en las mencionadas citas bilaterales. Otro foco de tensión Y como si los continuos altibajos entre israelíes y palestinos no fueran suficientes, ayer por la tarde se sumó otro incidente a la tensión general, esta vez en el Norte, en el frente sirio. Un comunicado del ejército sirio, difundido por la agencia noticiosa oficial de Damasco, acusó a Israel de haber "cometido una flagrante violación" de su espacio aéreo, al lanzar municiones en una zona desértica en el nordeste del país antes de salir de regreso a sus fronteras. El comunicado señalaba que no hubo daño alguno, pero que las baterías de la defensa antiaérea de Siria habían abierto fuego hacia la aviación israelí, para obligarla a salir de la zona. Israel, cuyo vocero militar desmintió originalmente lo sucedido al afrimar que no tenía información alguna sobre un incidente de ese tipo, pasó luego a señalar -por boca del vocero militar- que no suele comentar informaciones de esa índole.


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