Si algo se sabe en Europa es que la amenaza terrorista es real. Lo que no parece tan claro es que los europeos estén dispuestos a cambiar un estilo de vida, con enorme respeto por la vida privada, en aras del objetivo de "seguridad" que proclama el discurso político. La cadena de atentados y de tentativa de atentados que se viene produciendo es prueba suficiente de que el continente es blanco declarado para esa plaga internacional. Desde el ataque islamista contra los trenes de esta ciudad, en marzo de 2004, en adelante, la curva ha ido en aumento. Un año después, en julio de 2005, Londres experimentó un atentado de menor escala indudablemente inspirado en el madrileño. En conjunto, murieron más de 250 personas en los ataques. Los dos casos, y las fracasadas tentativas que hubo por repetirlos, tenían una modalidad similar: en todos ellos se apeló a la colocación de explosivos en medios de transporte público. Suena hasta paradójico que los terroristas se valgan de la precisión de los horarios del servicio para coordinar las mortíferas detonaciones. Además, existen puntos en común entre los atentados frustrados ayer en Alemania y los desbaratados anteayer en Dinamarca. Ambos han sido vinculados con Al-Qaeda y los orígenes parecen estar en las remotas zonas de Paquistán, donde, se cree, se esconde el temido líder de la red terrorista, Osama ben Laden. Varios analistas sugirieron la posibilidad de que los terroristas estuvieran buscando montar un suceso espectacular en ocasión del aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Incluso, la policía alemana señaló que detectó una actividad muy superior a la normal por parte de los grupos islamistas. "Es posible que la motivación [de los terroristas] haya sido este aniversario", admitió ayer el fiscal general alemán Rainer Griesbaum, aunque advirtió que no hay prueba concreta de ello. Por si quedaban dudas, el comisario europeo de Justicia, Franco Frattini, enumeró ayer en Estrasburgo el listado de países de la Unión Europea que se consideran en riesgo real de ataque terrorista, ya que la amenaza no parece ser la misma para los 27 Estados del bloque.
La "Vieja Europa" En la lista de Frattini figuran España, Italia, Bélgica, Gran Bretaña y Alemania. O sea: buena parte del núcleo de la "Vieja Europa". Más aliviados parecen, al menos por ahora, los recientemente incorporados socios de la Europa oriental, donde el peligro sería menor. Puesta con toda esa claridad, la lista de Frattini no causa sorpresa: en Europa existe conciencia de esa situación de riesgo. Lo que no parece tan claro es el precio, en estilo y en valores de vida, que se esté dispuesto a pagar para "comprar" una idea de seguridad. Por ejemplo: hoy los controles en el acceso ferroviario tanto en Madrid como en Londres se mantienen en niveles bastante similares a los previos a los dos ataques.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario