Mientras Rice se preparaba para sus reuniones con dirigentes de Israel y la Autoridad Nacional Palestina- en una visita que durará cinco días e incluirá también Egipto y Jordania- el primer ministro israelí Ehud Olmert afirmaba: "En los últimos meses, he mantenido conversaciones con el presidente palestino, Abu Mazen sobre el marco del proceso de paz. Hemos decidido que debe ser gradual y cauteloso para pactar una declaración conjunta en la cumbre internacional de paz". Es otro gesto del Gobierno israelí para "rebajar las expectativas" ante una cita que inicialmente fue calificada de "determinante y vital" y que día a día se envuelve de una capa más de pesimismo. En la reunión semanal del Ejecutivo, Olmert reveló que la ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, será la jefa del equipo negociador israelí. Y añadió que "la cumbre de Anápolis y las negociaciones deben desembocar en un Estado palestino al lado de Israel pero no creemos que sea positivo establecer ahora un calendario al respecto".

Rice, saludando al ministro israelí de Defensa, Ehud Barak. (Foto: EFE)
Los palestinos no tardaron mucho en rebatir esta última afirmación. El asesor de Abu Mazen y jefe negociador de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat fue contundente: "Para que no haya un fracaso en la cumbre de paz, las dos partes debemos pactar un documento conjunto. Es vital una agenda clara con fechas y objetivos. De lo contrario, las consecuencias serán muy negativas".
Rice sabe que el escaso prestigio que la Administración de George Bush exhibe en Oriente Próximo depende del éxito de la cumbre que el propio presidente norteamericano ha organizado y promovido. Por eso, las visitas de Rice a la zona para presionar a israelíes y palestinos son cada vez más frecuentes.
Israel retoma sus polémicas excavaciones
Y como suele ocurrir en esta atormentada zona, las misiones diplomáticas suelen iniciarse con obstáculos. Y Rice ha encontrado uno más a su llegada al aeropuerto de Ben Gurion de Tel Aviv y recibir un ejemplar del diario israelí Haaretz que revela: una comisión ministerial israelí ha decidido reanudar las polémicas excavaciones para construir un puente desde el Muro de las Lamentaciones hasta la Mezquita Al Aqsa y el santuario de Omar en Jerusalén.
La decisión de la comisión, aprobada por Olmert y rechazada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, puede resucitar las protestas de los palestinos y del mundo islámico por lo que consideran "una provocación" contra el tercer lugar más santo para el Islam. Así lo ha hecho saber el embajador jordano en Israel, Ali Ayed, que ha advertido a la administración local ante el peligro de nuevas tensiones por las obras. Para los palestinos, si se confirma, puede incluso en peligro la cumbre de paz.


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