El presidente francés, Nicolas Sarkozy, culminó ayer su primera visita a Moscú sin conseguir que su par ruso, Vladimir Putin, se comprometiera a revisar su postura sobre el polémico plan nuclear iraní. Sarkozy viajó a Rusia con la idea de llegar a un acuerdo con Putin para presionar a Teherán, pero en una conferencia de prensa que brindaron tras reunirse en el Kremlin, los mandatarios exhibieron más bien diferencias y no proximidad en sus puntos de vista. Sarkozy dijo que había notado "una cierta convergencia" con Putin sobre la cuestión nuclear iraní.
Mientras que Francia busca un consenso de las grandes potencias para adoptar nuevas sanciones en la ONU contra Teherán, Rusia se opone firmemente. Putin, sin embargo, no dudó en contrariar a su invitado al asegurar que su país no tiene "informaciones de que Irán aspire a fabricar armas nucleares". "Compartimos la preocupación de nuestros socios para que todos los programas iraníes sean transparentes", añadió Putin, en un intento por acercar posiciones con Sarkozy. El presidente ruso realizará su primera visita a Irán la próxima semana, en el marco de una cumbre de países del mar Caspio. Sarkozy dijo que ese viaje podría alentar a Teherán a mostrar mayor cooperación. "Lo realmente importante es la disposición a cooperar. Ese es el punto esencial. Se trata de un tema que preocupa a todo el planeta", señaló el presidente francés. Rusia se ha opuesto a la ofensiva, liderada por Estados Unidos y apoyada por Francia, para imponer nuevas sanciones a Teherán, y pidió que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) realice más inspecciones de las instalaciones nucleares iraníes.


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